Del convento de las Recogidas al hotel de lujo: Paco Álvarez repasa la historia de la antigua sede de UGT

El historiador Paco Álvarez me ha llevado hasta el número 88 de la calle Hortaleza, en Madrid. Allí se encuentra el antiguo convento de Santa María Magdalena de las Recogidas, que llegó a ser sede de UGT y cuyo futuro como hotel de lujo plantea una pregunta incómoda en pleno debate sobre la vivienda: ¿cómo ha cambiado de uso este edificio y qué nos dice esa historia?
Cuatro siglos de historia en la calle Hortaleza
La ficha patrimonial del Ayuntamiento de Madrid sitúa la fundación del convento en 1623. Su fachada fue reconstruida a finales del siglo XIX y el conjunto conventual volvió a transformarse en el siglo XX. No hablamos, por tanto, de un inmueble cualquiera: durante siglos ha tenido usos religiosos, institucionales y políticos.
En el programa del viernes 6 de noviembre, Paco Álvarez repasó también uno de sus episodios más oscuros. Según explicó, durante la Guerra Civil el edificio se utilizó como prisión de mujeres. El historiador relacionó el convento con la represión en el Madrid de aquellos años y recordó la proximidad de la antigua cárcel de San Antón. Son afirmaciones históricas de su intervención que merecen leerse en el contexto de aquella guerra y de la documentación sobre sus prisiones.
De convento a sede sindical
Tras la Guerra Civil, el edificio recuperó su uso religioso. La comunidad abandonó el inmueble en la década de 1970 y UGT lo adquirió en 1987 por 190 millones de pesetas, según la historia de su antigua sede publicada por una entidad de jubilados de UGT. El Ayuntamiento recoge que, a finales de los años ochenta, se rehabilitó para instalar allí las oficinas del sindicato.
Álvarez recordó en la conversación la crisis de la cooperativa de viviendas PSV, promovida en el entorno de UGT, y a las familias que quedaron afectadas. Esa referencia amplía el contraste que planteamos en el programa: un sindicato que participa en las movilizaciones por el acceso a la vivienda fue propietario de una sede histórica que ahora se destina a un proyecto hotelero.
El giro hacia el hotel
UGT dejó de utilizar el convento como sede. El inmueble siguió siendo de su propiedad y se arrendó para un proyecto de hotel de cinco estrellas, según la información sobre la autorización urbanística publicada en 2022. El edificio fue ocupado brevemente ese mismo año por activistas por el derecho a la vivienda, antes de su desalojo.
En nuestra conversación, Paco Álvarez habló de un establecimiento de 41 habitaciones y de tarifas próximas a los 600 euros por noche. Ese orden de precios también apareció en la información económica sobre el proyecto. Se trata de las tarifas anunciadas para el hotel, no del precio de cada habitación en cualquier fecha.
Este recorrido deja una imagen difícil de ignorar. En la misma ciudad donde tantas personas no pueden acceder a una vivienda, un antiguo convento convertido en sede sindical se prepara para recibir huéspedes de alto poder adquisitivo. Paco Álvarez nos ha ayudado a reconstruir la historia del edificio; corresponde a quienes defienden el derecho a la vivienda explicar cómo encaja esa transformación con sus reivindicaciones actuales.
Vea la intervención de Paco Álvarez en el programa del 6 de noviembre, desde aproximadamente el minuto 61:30.





