Así fue la odisea secreta de María Corina Machado para llegar a Oslo
Durante horas el mundo contuvo la respiración. María Corina Machado había llegado a Oslo, sí, pero lo había hecho después de una operación que solo puede calificarse de histórica. No fue un viaje convencional, ni mucho menos. Fue una extracción, una odisea y una lección política para el régimen de Maduro y para el mundo.
Puedo confirmar lo que adelantamos hace días: hubo negociación, hubo presión directa de Donald Trump y hubo colaboración interna dentro del régimen venezolano. Y eso lo cambia todo. Trump amenazó militarmente a Maduro si no dejaban salir a María Corina. La advertencia incluía ataques contra el régimen y el cártel de los soles. Maduro cedió, al menos parcialmente.
El viaje comenzó el martes. Más de 48 horas antes de su aparición en Oslo. Salió en barco desde la costa venezolana hasta Curazao, el tramo más delicado. De madrugada, con apoyo de drones estadounidenses y operativos navales frente a Caracas. Desde Curazao, avión privado hasta el estado de Maine, en Estados Unidos. Y desde allí, el vuelo más largo: nueve horas sobre el Atlántico hasta Oslo, en el avión con matrícula XA-FUF.
Entre barcos, vuelos, cambios de ubicación y medidas de seguridad extremas, el calendario se rompió. No llegó a tiempo a la ceremonia del Nobel, y eso ha generado todo tipo de especulaciones. Algunas apuntan a amenazas de atentado. Otras a dudas de última hora por miedo a no poder regresar a Venezuela y convertirse en otra figura del exilio. Lo cierto es que María Corina llegó, y llegó viva, que no era poco.
Durante meses se movió entre distintos escondites en Caracas, evitando a espías cubanos, los más peligrosos. En la operación participaron equipos de la CIA, fuerzas especiales estadounidenses, militares venezolanos y Países Bajos. En Noruega continúa bajo un dispositivo de seguridad propio de un jefe de Estado amenazado.
Para mí, lo importante no es si llegó tarde al Nobel. Lo importante es que demostró que el régimen no es invencible. Que sí se puede salir, que sí se puede plantar cara, y que piensa volver a Venezuela. Eso lo cambia todo.
María Corina Machado ya no es solo una líder política. Se ha convertido en símbolo, en referente mundial contra las dictaduras, y en la prueba de que el fraude, la represión y el miedo pueden ser derrotados. Ahora solo falta lo esencial: que la dictadura de Maduro termine. El pueblo venezolano no puede aguantar ni un minuto más.

