El regreso de Marta Gómez Montero a TVE: la dignidad en el barro

Jesús Cintora y Marta Gómez Montero en 'Malas lenguas'. | RTVE
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Ayer, en este programa, pusimos el audio de un momento que nos conmovió a muchos. Marta Gómez Montero, periodista de Televisión Española, en un programa marcado por la línea del gobierno sanchista, dijo «Hasta aquí hemos llegado». Su voz denotaba una profunda angustia: «No voy a contestar. Jesús, lo siento. No me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada. He aguantado mucho tiempo. He aguantado por pagar las facturas. He aguantado por mis hijos, pero ya no aguanto más.»

Fue un grito desgarrador, una declaración de principios que resonó. Incluso citó el espíritu de «El coronel no tiene quien le escriba», afirmando que prefería «comer mierda» antes que seguir aguantando el acoso. Se fue del plató, y muchos, incluido yo, le mandamos mensajes de apoyo, creyendo que por fin alguien se plantaba ante el «barrizal y el estercolero» en el que se ha convertido la televisión pública.

La decepción de un regreso inesperado

Sin embargo, la sorpresa, y la decepción, llegó pocas horas después. Marta Gómez Montero volvió al programa, como si nada hubiera pasado. Se la veía «tranquila, reconfortada» y agradecida por la actitud del presidente de la corporación, José Pablo López. Un retorno que, para mí, solo puede explicarse de una forma: «Gracias al a ti por insultarme y acosarme. Gracias, José Pablo López, porque seguramente me has doblado el sueldo para no meterte en un lío de acoso judicial o triplicado el sueldo.»

Entiendo las necesidades, las facturas, los hijos. Todos las tenemos. Pero hay quien se vende y hay quien no. Y respeto la decisión personal de cada uno, pero mi apoyo a Marta Gómez Montero, profesionalmente, se ha extinguido. «Hay periodistas y hay gente que se vende por un plato de lentejas. Ya sabemos en cuál de los dos platos estás tú.»

Las reacciones de nuestra audiencia no se hicieron esperar. Mensajes como «Marta Gómez ya está otra vez en malas lenguas, así que no me va a dar ninguna pena cuando la vuelvan a machacar» o «Me parece bochornoso lo de esta periodista. Hemos estado todos luchando por ella, haciendo nuestras declaraciones» reflejan un sentir generalizado. Algunos lo resumían con un amargo «Marta ha regresado, ha hecho el papel y Cintora el papel y Cintora uno, Marta y los democráticos cero.»

La indignación es palpable. Se hablaba de cómo la dignidad «le ha caído, se ha caído en picado, que ha pedido excusas por cómo se fue y está otra vez trabajando con él.» Es una decepción brutal ver cómo lo que parecía un momento de verdad y luz en medio del fango, se desvaneció tan rápidamente. Los cuatro consejeros del Partido Popular en el Consejo de Administración de RTVE deberían preguntarse qué hacen y cómo permiten que la televisión de todos se convierta en esto.

La dignidad y el análisis psicológico de una víctima

Para mí, y para muchos, la dignidad es innegociable. «La dignidad es algo que o tú te la das o no la tienes y al igual que te la das, te la quitas. Esa mujer se quitó la dignidad en el momento en el que volvió sobre sus propios pasos.» No es que la juzguemos negativamente, es que ella misma ha dejado claro dónde está. No hablamos de acoso sexual, sino de acoso laboral, pero la esencia de la dignidad sigue siendo la misma.

Analizando su lenguaje no verbal y su segunda declaración, se observa la clásica actitud de una persona víctima de «luz de gas» o de maltrato. Es esa «indefensión aprendida» que arrastran quienes, por levantar la voz o quejarse, son culpabilizados. No descarto que el propio presidente de RTVE haya intervenido, poniéndolos a ambos en el mismo plano y dictando una tregua superficial: «Tú no hagas esto y tú no hagas esto otro.» Su segunda aparición, casi disculpándose por su denuncia inicial, es el triste reflejo de este patrón.

Es muy triste. Nos ha decepcionado a muchos. Creemos que existe la dignidad humana y que hay límites. Sé que la vida es dura y que cada uno tiene sus necesidades, pero también creo que no todo el mundo se compra y que no todo tiene un precio. Cuando alguien se erige como un ejemplo de luz, de transparencia y de limpieza, y al día siguiente se zambulle de nuevo en el barro voluntariamente, la decepción es inevitable. Es un recordatorio de que, en ciertos entornos, la verdad y la integridad tienen un precio que no todos están dispuestos a pagar.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • Se investiga la posible conexión de David Sánchez Pérez Castejón con la Trama Koldo y la ubicación estratégica de empresas en Elvas, donde adquirió un palacete.
  • La condena a David Sánchez Pérez Castejón por empleo irregular y un patrimonio inexplicable, marcando la primera sentencia contra un familiar directo del presidente.
  • El juez Peinado ha exigido a Begoña Gómez pruebas de su viaje a Reino Unido, investigando movimientos y la ausencia de sellos en su pasaporte post-Brexit.
  • La detención del periodista marroquí Alirabet en Tánger y el polémico voto del PSOE en la UE en contra de condenar el encarcelamiento de periodistas.
  • La construcción de la primera gran mezquita en Sevilla y la enseñanza islámica en cientos de colegios españoles, con profesores pagados por Mohamed VI.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.

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