La madre de sánchez le ordena salvar a su hermano

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Llevo días recibiendo la misma pregunta: ¿por qué Pedro Sánchez no se va?
Por qué aguanta, por qué se aferra al cargo como un náufrago que sabe que se hunde y aun así sigue dando brazadas.

La respuesta que hoy puedo darles no es una opinión ni una intuición. Es información contrastada que explica muchas cosas de golpe.

Según la información que nos ha llegado, la madre de Pedro Sánchez, Magdalena Pérez Castejón, le ha exigido —no pedido— que no abandone la presidencia del Gobierno hasta que su hermano, David Sánchez Pérez Castejón, sea juzgado y condenado. No hasta que se resuelva el caso, no hasta que se aclare nada. Hasta que pueda salvarlo.

David Sánchez será juzgado en 2026 y, según nos indican, presuntamente será condenado. La exigencia materna es clara: defender al hermano pequeño “como sea”, ya sea mediante un indulto, un archivo de la causa o cualquier maniobra legal posible a través de Fiscalía o Abogacía del Estado. Lo hemos visto antes. Y lo estamos viendo ahora.

Esta exigencia no es un comentario familiar ni una sobremesa de verano. Es una orden. Y explica por qué Sánchez permanece en Moncloa demacrado, aislado y políticamente acabado, pero sin moverse.

Lo llamativo es que esta preocupación no existe con Begoña Gómez. Según la información que manejamos, en su entorno consideran que ese caso no llegará a nada o, en el peor de los escenarios, que la pena sería ridícula. Incluso se baraja que Begoña Gómez ya tenga pasaporte dominicano, por si hubiera que dar el salto. A ella no la protegen. Al hermano, sí.

Pero Sánchez no solo está atado por su madre. Está cercado por los suyos.
Coldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Tres hombres que, según nos informan, tienen pruebas suficientes para hundirle. Los tres han pasado o pasarán por prisión. Y los tres necesitan a Sánchez en la presidencia para ser indultados o para ver archivadas sus causas.

Esto es presión. Antes se llamaba chantaje.

Hay un plan. Un plan legalmente perverso pero eficaz.
Si el Tribunal Supremo imputa a Sánchez, necesitará el suplicatorio del Congreso. Con la mayoría actual, ese suplicatorio no saldría adelante. Resultado: archivo definitivo de la causa. Y por ley, nunca podría volver a ser juzgado por ese delito. La ley es de 1882. Sigue ahí por algo.

Por eso Sánchez no se va.
Por eso incluso empuja para ser imputado cuanto antes.
Es mejor quemar una causa ahora que enfrentarse a un Supremo sin red más adelante.

Solo hay una cosa que podría frenar este plan: presión real de la calle y una oposición firme, no la tibia que estamos viendo. Porque hasta julio de 2027 no hay elecciones. Y sí, lo digo claramente: existe el riesgo de un atentado de falsa bandera que sirva como excusa para posponerlas. Ya lo hemos visto en otros países. Los dictadores no abandonan el poder voluntariamente.

Sánchez no piensa en los españoles.
Piensa en salvar a los suyos.

Prepárense. Vienen meses muy duros.
Aquí estaremos. Investigando. Contándolo.

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