El laberinto del poder en Venezuela: Diosdado Cabello y el dilema de la estabilidad para Estados Unidos
Me preguntaba, y seguro que muchos de ustedes también, cuándo se irán o cuándo encarcelarán a Delsy, a Diosdado Cabello y a toda su banda. La respuesta, me temo, es mucho más intrincada de lo que parece, especialmente en lo que respecta a la figura de Diosdado Cabello, cuyo desplazamiento crearía un vacío de poder en Venezuela que, por ahora, nadie sabe cómo llenar.
El poder de Diosdado Cabello y la lealtad de sus fuerzas
La dificultad de mover a Cabello de su posición se debe, en gran parte, a la lealtad de varios cuerpos de seguridad clave en Venezuela. Hablamos del Cevin, el Dijesin y el Uote, un organismo de fuerzas especiales de la Policía Nacional. Estos grupos, según la información que manejamos, son leales a Diosdado Cabello, lo que convierte cualquier intento de apartarlo en un movimiento de altísimo riesgo. La pregunta es qué pasaría con estas fuerzas, que en el fondo son criminales, si su líder desapareciera del mapa político. La impresión es que Estados Unidos no tiene cómo llenar ese vacío de liderazgo para evitar que estas fuerzas se desboquen y actúen por cuenta propia. Es un escenario bastante complejo.
La estrategia de Estados Unidos: estabilidad por encima de todo
Desde el momento en que se tomó la decisión de intentar la captura de Maduro, Estados Unidos le dio prioridad a la estabilidad. Washington no quiere repetir el error de Irak en 2003, donde el descabezamiento del régimen de Saddam Hussein generó un caos incontrolable. Por eso, han decidido que parte de este proceso de estabilización debe construirse, paradójicamente, con la ayuda de quienes ostentan el poder de facto en Venezuela, al menos mientras garanticen un nivel de estabilidad y eviten el caos.
Es importante destacar que esta estrategia no implica una permanencia indefinida del régimen. Hay una planificación detrás. Los planificadores del Pentágono y la gente del National Security Council, los asesores directos que hablan con la Casa Blanca, están constantemente elaborando modelos de escenario. Utilizan inteligencia artificial de última generación, con colaboraciones con empresas como Antropic, uno de los sistemas más avanzados. Se cree, incluso, que el modelo de diseño para la captura de Maduro y el despliegue de 150 aviones se hizo con ayuda de esta tecnología.
La desconfianza hacia la oposición
El problema no es solo la estabilidad del régimen, sino también la falta de confianza plena en la oposición. Estados Unidos no quiere que todo lo que se ha logrado se deshaga por desacuerdos internos o divisiones. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si María Corina Machado llegara a tomar el poder? ¿Sería obedecida por los militares? ¿Qué ocurriría con los grupos de seguridad leales a Cabello? La incapacidad de la oposición para tener un liderazgo unificado sobre los factores de poder es una de las grandes preocupaciones.
El papel de la justicia americana en el tablero internacional
En otro orden de cosas, y aunque pueda parecer distante, la justicia de Estados Unidos también juega un papel crucial en este complejo tablero. Hemos conocido que Washington contribuyó con información clara, clave y decisiva en los casos que afectan a Zapatero. No es un secreto que Zapatero tiene muchos enemigos en Estados Unidos, donde fue un operador cercano a las administraciones Biden y Obama, y se le percibe como parte de los adversarios de Donald Trump. La justicia americana tiene acceso a una ingente cantidad de información y, una vez que se mete en este engranaje, es una maquinaria que es muy difícil que pare. Esto es especialmente relevante en casos como el que, aunque Estados Unidos ha negado, sabemos que existe contra Delsy y Jorge Rodríguez. La intervención de la justicia estadounidense es un punto sin retorno.

