Paco Álvarez rescata a Anita Delgado, la malagueña que llegó a maharaní de Kapurthala
Paco Álvarez volvió a traer al programa una de esas historias que demuestran que España está llena de personajes extraordinarios a los que apenas hemos prestado atención. Esta vez habló de Ana María Delgado Briones, más conocida como Anita Delgado, una malagueña que pasó de cantar y bailar en Madrid a convertirse en maharaní de Kapurthala.
La historia parece escrita para una novela, una serie o una película. Y, sin embargo, fue real. Una joven nacida en Málaga, hija de una familia humilde, terminó formando parte de una corte india, inspiró joyas, escribió sobre sus viajes y dejó una huella que, según defendió Paco Álvarez, merece mucho más reconocimiento del que ha recibido.
Paco Álvarez y una heroína malagueña
Paco Álvarez la presentó como la heroína del día. Y no exageraba. Anita Delgado fue, según explicó, la primera mujer que escribió un libro de viajes sobre la India. No solo eso: lo hizo en francés, porque llegó a manejar mejor esa lengua que el español. El dato ya bastaría para rescatarla del olvido, pero su vida fue mucho más lejos.
Ana María Delgado Briones nació en Málaga en 1890. Su padre tenía un café, pero las cosas no fueron bien y la familia terminó trasladándose a Madrid para buscar fortuna. Allí, mientras el padre trataba de abrirse camino, Anita y su hermana Victoria empezaron a moverse en el ambiente artístico de la época.
Victoria llegó a posar para Julio Romero de Torres, y las dos hermanas trabajaron cantando y bailando en un local madrileño, el Kursaal, donde actuaban como Las Camelias. Paco Álvarez recordó incluso que se conserva una grabación de Anita Delgado cantando en 1908, un documento que permite escuchar la voz de aquella joven que estaba a punto de vivir un destino absolutamente inesperado.
El encuentro con el maharajá
La vida de Anita cambió cuando el maharajá de Kapurthala viajó a Madrid con motivo de las celebraciones de la boda de Alfonso XIII. Lo llevaron al Kursaal, vio actuar a Anita y, según relató Paco Álvarez, quedó inmediatamente enamorado.
Al principio hubo regalos, propuestas y resistencia por parte de la familia. Anita y los suyos desconfiaban. Pero el maharajá terminó formalizando la petición de matrimonio. Ella, tras hacerse de rogar, aceptó. A partir de ahí empezó una transformación que parece salida de un cuento: Anita fue enviada a Francia para formarse y prepararse antes de convertirse en princesa de Kapurthala.
El matrimonio se celebró en la India el 28 de enero de 1908, en una boda por todo lo alto. Paco Álvarez recordó la imagen de Anita encima de un elefante, en una ceremonia espectacular, propia de una corte oriental de comienzos del siglo XX. Aquella malagueña humilde pasaba a vivir una existencia de lujo, solemnidad y exotismo, muy lejos del café familiar y de los escenarios madrileños.
La mujer que escribió sobre la India
Pero Anita Delgado no fue solo una figura decorativa. Ahí está lo más interesante de su historia. En 1915 publicó un libro sobre la India titulado Impresiones de mis viajes por las Indias. Paco Álvarez explicó que era difícil de conseguir, pero que existía y tenía un valor singular: una malagueña escribiendo sobre la India en francés, y publicada en inglés en Nueva York en plena Primera Guerra Mundial.
El detalle es precioso. Anita escribió en francés porque, según decía, escribía mejor en esa lengua que en español. Pero como en 1915 no era fácil publicar aquella obra en Francia, el maharajá se encargó de que se editara en Nueva York. Para ello, el libro fue traducido al inglés. Así quedó una obra nacida de una española, escrita en francés y publicada en inglés sobre la India.
Paco Álvarez subrayó también otro elemento fascinante: Anita habría inspirado joyas vinculadas al universo de Cartier y a la estética india que marcó a parte de la alta joyería europea. Por eso reclamó que esas piezas, o al menos esa memoria, deberían tener mayor presencia en Málaga.
Regreso a España y huella malagueña
La vida de Anita Delgado no terminó en la India. Con el tiempo se divorció del maharajá y regresó a Europa. Vivió entre lugares como Biarritz y Madrid, manteniendo una vida acomodada. En Madrid residió en la calle Marqués de Urquijo, cerca del paseo de Rosales, donde se conserva una placa que recuerda su presencia.
También hay memoria de ella en Málaga. Paco Álvarez recordó que existe una placa en la casa donde nació, en la calle Peña 17. Y añadió un dato especialmente emotivo: Anita financió uno de los mantos de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga, un manto realizado en plata sobre terciopelo turquesa, conocido como el manto indio. Lo pagó de su bolsillo porque era muy devota de la Virgen.
Incluso su descendencia llega hasta hoy. Paco explicó que hay un tataranieto de Anita, y también una descendiente vinculada al diseño de joyas en Nueva York. Es decir, aquella historia de Málaga y Kapurthala no se quedó congelada en una fotografía antigua: dejó una línea familiar y cultural que todavía permanece.
Una vida que merece una película
La conclusión de Paco Álvarez fue clara: Anita Delgado merece mucho más reconocimiento. Y estoy de acuerdo. Tenemos una de esas vidas españolas increíbles, llenas de aventura, talento, viajes, amor, desarraigo, lujo, cultura y memoria, y sin embargo seguimos hablando siempre de los mismos nombres.
Anita Delgado fue artista, viajera, maharaní, escritora y puente entre Málaga y la India. Una mujer nacida en una familia humilde que acabó dejando sangre malagueña en la casa real de Kapurthala y el primer libro sobre la India escrito por una mujer.
Paco Álvarez lo dijo con esa mezcla de entusiasmo y justicia histórica que tanto bien hace: hacen falta directores de cine, novelistas, series y programas que recuperen estas vidas. Porque España tiene héroes y heroínas olvidados, y Anita Delgado es una de ellas.
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