Sánchez concede a Marruecos la convalidación masiva de carnés de conducir sin examen: un riesgo para España
Lo del Gobierno con Marruecos merece una explicación que nunca llega.
Ahora sabemos que la DGT ha decidido convalidar más de un millón de carnés de conducir marroquíes sin que sus titulares pasen examen en España, sin acudir a una oficina y simplemente validando el documento vía telemática con las autoridades marroquíes.
Mientras tanto, bolivianos, peruanos o ciudadanos de otras nacionalidades siguen obligados a cumplir todos los requisitos tradicionales.
¿Por qué este privilegio único? Nadie lo explica. Nadie lo justifica. Nadie lo defiende. Y eso hace aún más inquietante la decisión.
El vicepresidente de Giro 180, Ricardo Morado, lo dijo con claridad:
“Sánchez entrega a Marruecos todo lo que le pida, sin mirar los intereses de España.”
Morado trabaja en logística, un sector donde la seguridad vial no es un detalle, sino la base de todo. Y señaló algo obvio: quienes llegan con un carnet extranjero siempre pasan pruebas internas antes de ponerse al volante de un camión. Es sentido común.
Pero ahora, según el Gobierno, no hará falta para cientos de miles de nuevos conductores marroquíes.
Un país que ya sufre accidentes, saturación logística y falta de controles, abre la puerta a una medida que muchos califican de temeraria.
¿Por qué este trato preferencial?
¿Por qué esta prisa?
¿Por qué esta falta de control?
Carlos Marcos aportó una hipótesis inquietante:
no se trata de facilitar la vida a quienes transitan por España, porque con un carnet marroquí ya podrían hacerlo.
Lo que facilita esta convalidación automática es legalizar a los marroquíes que viven aquí sin documentación española.
El carnet español equivale a un paso más hacia la regularización completa.
Y la pregunta final cae por su propio peso:
¿A quién beneficia realmente esta medida?
Desde luego, a los españoles no.
Volvemos al mismo patrón de siempre: decisiones grises, acuerdos opacos y una política exterior que parece responder más a presiones del país vecino que a los intereses de un Estado soberano.
La relación con Marruecos requiere seriedad, firmeza y claridad.
No obediencia automática ni cesiones a cambio de nada.

