Trump da órdenes al chavismo y Delcy Rodríguez viaja a Washington para recibirlas
Lo que se está moviendo en Venezuela no es diplomacia, es imposición de poder. Y conviene decirlo claro, sin eufemismos ni anestesia mediática.
Según la información que manejamos y los testimonios recogidos en el programa, Delcy Rodríguez viaja a Estados Unidos porque cumple órdenes directas de Donald Trump. No va a negociar, no va a dialogar, no va a “tender puentes”. Va a recibir instrucciones. Así de simple. Así de crudo.
Esta es una última hora de Venezuela y lo que está ocurriendo explica muchas cosas que algunos, especialmente desde cierta prensa española, prefieren ocultar o deformar.
Lo que es información verificable
Se han localizado cuentas en Suiza a nombre de testaferros vinculados a Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, con fondos procedentes —según las fuentes— del tráfico de drogas, petróleo y oro. A diferencia de otros activos ya inmovilizados, estos fondos siguen activos y no han sido bloqueados, al menos por ahora.
Este punto no es menor. El control financiero es una de las palancas de presión real que estaría utilizando Washington para forzar decisiones concretas del régimen.
También se confirma que Delcy Rodríguez solicitó acudir a la Casa Blanca en una semana en la que, además, María Corina Machado estará en Washington. Una coincidencia que no es casual y que define el nuevo tablero.
La lectura política: aquí no hay mediadores
Conviene desmontar una narrativa interesada:
ni Zapatero, ni Sánchez, ni Lula, ni Petro han liberado presos políticos. Eso es falso. La liberación de más de 400 presos políticos responde, según se explica en el programa, a órdenes directas de la administración Trump.
Decir lo contrario es propaganda.
Estados Unidos no interviene por altruismo, pero tampoco por el relato simplista del “petróleo”. Interviene porque el régimen de Maduro es definido como una amenaza de seguridad por tres razones claras:
– Narcotráfico
– Exportación de delincuencia organizada
– Vínculos con Hezbolá, Irán y estructuras terroristas
Eso es lo que activa el músculo.
Aquí es donde hay que dejarse de ingenuidades.
El chavismo no está negociando nada. Está obedeciendo.
Y cuando no obedece, recibe advertencias explícitas de una segunda oleada, esta vez letal, sin capturas, sin concesiones.
La imagen que resume la situación la dio el propio almirante Carlos Molina Tamayo con una analogía clara:
– Trump es el rey
– María Corina Machado, la reina
– Delcy Rodríguez, una peona
No hay más.
Delcy no viaja como interlocutora válida. Viaja porque no tiene margen. Y sabe que su supervivencia política —y posiblemente personal— depende de cumplir.
El silencio que también habla
Mientras tanto, Diosdado Cabello sigue libre, y esa pregunta flota en el ambiente. La respuesta que se da es inquietante pero coherente: esto es un proceso de desmantelamiento, no un golpe teatral. Primero se corta la cabeza, luego se neutraliza el cuerpo.
Los testimonios desde Venezuela describen operaciones militares asimétricas, con tecnología muy superior, uso de drones, sistemas de inmovilización y un colapso total de la capacidad de respuesta del régimen. Cifras que apuntan a más de 200 militares muertos, incluyendo escoltas cubanos.
Y Zapatero entra en escena… judicial
La transcripción también recoge un dato clave:
un juez de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias contra José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de blanqueo, tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal, vinculados a su relación con el régimen venezolano.
Aquí ya no hablamos de opinión, sino de acciones judiciales en marcha. Y de algo más grave: haber legitimado elecciones fraudulentas como observador internacional, actuando —según se denuncia— como colaborador necesario de una narcodictadura.
Lo que estamos viendo no es el final, pero sí el inicio de una transición forzada.
No por consenso.
No por diálogo.
Por presión real.
Venezuela se mueve. Y cuando Venezuela se mueve, España también tiembla, porque los vínculos existen y los nombres se repiten.
Seguimos informando.
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