“Cuba será la siguiente liberada por Trump”

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Amigos, lo que está ocurriendo en Venezuela no es un episodio aislado. Es la primera ficha de un dominó que lleva décadas sostenido con alfileres. Y la siguiente pieza se llama Cuba. Así lo ve Luis Losada, periodista de Distrito TV y autor del libro El legado de Fidel Castro, que conoce la isla desde dentro y que hace años ya describió un régimen agotado.

Losada no habla desde la teoría, sino desde la experiencia. Estuvo en Cuba en 2006 y lo que vio fue un Estado absolutamente fallido, una crisis económica, social y política descomunal que solo ha ido a peor. Durante años el castrismo se mantuvo con respiración artificial de Venezuela. Nada más. El sistema era, y es, una pura ficción.

Había dos Cubas, recuerda: el modelo para los turistas y el modelo para los nacionales, totalmente distintos pero compartiendo el mismo espacio. Una alucinación colectiva sostenida por propaganda. Pero ese oxígeno se ha terminado. El petróleo gratuito de Caracas se ha cortado y sin ese soporte el régimen no tiene alternativa.

Por eso Losada es claro: no hará falta intervención militar. Estados Unidos no va a entrar con tropas. El cambio se producirá porque el sistema se derrumba solo. El propio Díaz-Canel, sin que nadie se lo preguntara, ha llegado a reconocer errores sin culpar a Washington. Hace unos meses eso habría sido impensable.

La realidad es tozuda. En Cuba hay hambre, los hospitales no tienen medicinas, cada crisis sanitaria diezma a la población y la gente intenta huir como puede. Pero es una isla, y escapar es casi una condena a muerte. El régimen no es capaz de producir absolutamente nada por sí mismo.

Durante décadas Rusia primero, y luego Venezuela y en parte China, mantuvieron el experimento. Todo eso se ha acabado. Y ahora La Habana no tiene más salida que sentarse a negociar con el Tío Sam. Eso es exactamente lo que está ocurriendo.

El mensaje que ha dejado la operación contra Maduro ha sido determinante. Si cayó el chavismo, que parecía intocable, el castrismo entiende que su turno está cerca. Y por eso, por primera vez, se habla de acuerdos, de transición y de excarcelaciones.

Losada insiste en que el cambio será recibido con alegría por los ciudadanos. No por una cuestión ideológica, sino por pura supervivencia. La gente quiere seguir viviendo en Cuba, ama su tierra, su pueblo y sus familias, pero quiere comer, trabajar y tener un mínimo de bienestar. Y eso el castrismo no puede dárselo.

Casi setenta años de dictadura pesan demasiado. El régimen ha demostrado ser ineficiente hasta el extremo. Sin dinero exterior, sin petróleo regalado y sin miedo a Washington, el edificio se cae. Y cuando un sistema solo se sostiene por la fuerza, el día que esa fuerza se resquebraja, todo se desploma.

Por eso la conclusión de Losada es contundente: como rebote de lo ocurrido en Venezuela, Cuba será la siguiente liberada. No por invasiones ni por epopeyas militares, sino porque el propio modelo ha llegado a su final biológico.

Estamos ante un momento histórico. Durante décadas nos hicieron creer que el castrismo era eterno, que no había alternativa. Hoy, por primera vez, esa mentira se desmorona. Y si Venezuela ha abierto la puerta, Cuba está ya mirando al otro lado.

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