Sánchez prohibió al rey estar con los familiares de los muertos
Lo confirmamos y hoy lo explico con toda crudeza: Moncloa prohibió a los reyes, don Felipe y doña Letizia, saludar a los familiares de los fallecidos en el accidente de Córdoba.
La orden fue clara. Pedro Sánchez no podía acercarse a las víctimas y no quería volver a ver al rey solo con ellas, como ya ocurrió en Paiporta. Esa imagen no convenía. Solución: prohibición expresa.
Lo que se negó no fue un gesto protocolario, fue un abrazo a una familia destrozada. Y eso, por interés político, es una indignidad.
La familia que perdió a cuatro miembros, la de la niña Cristina, esperaba al rey. No apareció. Y no fue por decisión propia.
Los familiares no lo entienden. Yo tampoco.
Como no entienden que se les imponga un funeral laico cuando todos eran cristianos, algunos miembros de hermandades en una de las provincias con mayor devoción mariana de España.
Aquí hay algo más grave que una mala decisión: una ruptura total entre la España oficial y la España real.
La España real es la de la gente de carne y hueso, la que sufre, la que pierde a los suyos. La oficial vive blindada, ajena, calculando imágenes y relatos.
Digo algo más, y lo digo con todas las letras: si el rey acata una orden que le impide dar un abrazo a una viuda o a un huérfano, el daño a la institución es devastador.
Por miedo, por presión o por chantaje. Algún día sabremos por qué.
Desde Paiporta, la operación se acelera. Cada vez que Sánchez queda bajo sospecha, se utiliza al rey para tapar el escándalo. Se le coloca en escena, se le expone, se le desgasta.
Cuando hay acuerdos opacos con China, se envía a los reyes a Pekín.
Cuando hay una catástrofe, se les rodea de políticos y se aleja a las víctimas.
La imagen es obscena: el poder a un lado, el dolor al otro.
Y sí, debo rectificar públicamente algo importante.
Moncloa fabricó una mentira: los supuestos 33 viajes de la reina Letizia a República Dominicana.
Esa información era falsa. Nos la colaron. A nosotros y a muchos medios.
Y hoy lo digo claro: si aparece una imagen de la reina en Punta Cana, será falsa. Hecha con inteligencia artificial. Ya la están preparando.
Esto no va de errores. Va de una factoría de manipulación.
Y va también de una monarquía sometida, arrastrada al barro para que otros no caigan solos.
La pregunta es inevitable:
¿Merece la pena seguir en Zarzuela en estas condiciones?
¿Hasta cuándo?

