«Es inconstitucional el velo a las niñas en las escuelas y no lo es que las cofradías no tengan mujeres”

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España vive instalada en una contradicción jurídica permanente.
Y cuando se analiza con rigor, lo que aparece no es diversidad… sino incoherencia institucional.

La profesora y doctora en Derecho Elena Ramallo lo resume de forma directa:
“Es inconstitucional el velo a las niñas en las escuelas y no lo es que las cofradías no tengan mujeres.”

Una frase que, más allá del titular, pone el dedo en una grieta profunda del sistema.

Dos criterios distintos para un mismo principio

El punto de partida es claro:
la Constitución garantiza igualdad, libertad religiosa y no discriminación.

Pero en la práctica, esos principios no se aplican igual en todos los casos.

Por un lado, se abre el debate sobre el uso del velo en menores dentro del ámbito escolar, con argumentos basados en:

  • Protección del menor
  • Igualdad
  • Neutralidad del espacio público

Y por otro, se toleran sin conflicto estructuras tradicionales como ciertas cofradías que no admiten mujeres en igualdad de condiciones.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Dónde está el criterio?

El problema no es el velo. Es la vara de medir

Aquí no se está discutiendo una prenda.
Se está discutiendo cómo interpreta el Estado los derechos fundamentales.

Porque si algo puede considerarse discriminatorio en un contexto, debería serlo también en otro…
o al menos explicarse con claridad jurídica.

Lo que no puede sostenerse es un sistema donde:

  • Lo religioso se permite en unos espacios
  • Se cuestiona en otros
  • Y se adapta según el contexto político o social

Eso no es derecho.
Eso es arbitrariedad.

Menores, libertad y límites

El debate se vuelve aún más delicado cuando entran en juego las niñas.

¿Dónde empieza la libertad religiosa?
¿Dónde termina la protección del menor?

Aquí el Derecho no puede improvisar.
Debe establecer límites claros, coherentes y aplicables a todos por igual.

Porque si no, lo que se genera es exactamente lo que estamos viendo:
confusión, confrontación y doble discurso.

Tradición sí, pero ¿hasta dónde?

Las cofradías forman parte de la tradición española.
Pero eso no las sitúa fuera del marco constitucional.

La cuestión no es si deben existir o no.
La cuestión es si pueden mantener criterios que, en otros ámbitos, serían considerados discriminatorios.

Y si la respuesta es sí, entonces hay que explicarlo.
Con argumentos jurídicos, no culturales.

Un Estado que decide según conviene

El fondo del problema es este:

no hay un criterio estable.

El Estado interpreta los derechos fundamentales de forma variable, según el contexto, la presión social o el interés político.

Y eso genera una sensación peligrosa:
que la ley no es igual para todos.

Porque cuando la norma cambia según quién, dónde o cuándo…
deja de ser una norma.

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