Delcy mueve ficha en España para proteger a Zapatero: Venezuela nombra embajador a su aliado más cercano
El nombramiento de Timoteo Zambrano como embajador de Venezuela en España reabre las conexiones entre el chavismo, la Operación Alacrán, el Delcygate, la OMT y los negocios que durante años han unido a Caracas y Madrid.
Delcy mueve ficha en España para proteger a Zapatero
Hay nombramientos que pasan desapercibidos.
Y hay nombramientos que explican muchas cosas.
Venezuela acaba de designar nuevo embajador en España. Se llama Timoteo Zambrano y, para quien conozca mínimamente los entresijos de la política venezolana, este nombre debería encender todas las alarmas.
Porque no estamos hablando de un diplomático cualquiera.
Estamos hablando de uno de los hombres más próximos a Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Nicolás Maduro. Un político que durante años se ha presentado como miembro de la oposición venezolana, pero cuya trayectoria demuestra exactamente lo contrario.
Y estamos hablando, además, de uno de los aliados más cercanos de José Luis Rodríguez Zapatero.
Por eso estoy convencido de que este nombramiento no es casual.
Llega en un momento especialmente delicado para el expresidente español y para todos aquellos que durante años han participado en la compleja red de relaciones políticas, económicas y diplomáticas que conecta Caracas con Madrid.
La historia comienza en 2014.
Fue entonces cuando Timoteo Zambrano se convirtió en una de las personas encargadas de acercar a Zapatero al régimen venezolano bajo la apariencia de una labor de mediación política.
Lo que oficialmente se presentó como una misión para favorecer el diálogo entre el Gobierno de Maduro y la oposición terminó convirtiéndose, a mi juicio, en algo muy diferente.
Desde entonces, Zambrano y Zapatero han mantenido una relación estrecha y permanente.
Una relación que adquiere una enorme relevancia cuando analizamos lo ocurrido años después.
En 2019 apareció la figura de Juan Guaidó, reconocido por numerosos países como presidente encargado de Venezuela.
España fue uno de ellos.
Pedro Sánchez anunció públicamente el reconocimiento de Guaidó y situó al Gobierno español junto a quienes cuestionaban la legitimidad del régimen chavista.
Sin embargo, pocos meses después todo cambió.
Y ahí aparece una operación que en Venezuela sigue siendo recordada como uno de los episodios más oscuros de los últimos años.
La llamada Operación Alacrán.
Según las denuncias que surgieron entonces, se puso en marcha una estrategia destinada a neutralizar a Juan Guaidó mediante la compra de apoyos políticos y la construcción de una falsa oposición dócil para el régimen.
Y en esa operación aparece nuevamente Timoteo Zambrano.
Un hombre al que muchos venezolanos identifican precisamente con esa oposición que simula enfrentarse al chavismo mientras termina favoreciendo sus intereses.
Poco después ocurrió otro episodio que sigue sin recibir respuestas satisfactorias.
El llamado Delcygate.
La visita de Delcy Rodríguez a España en enero de 2020 marcó un antes y un después.
Pedro Sánchez había reconocido meses antes a Juan Guaidó.
Pero cuando este visitó España, ya no fue recibido oficialmente.
Entre ambos acontecimientos se produjo la llegada de Delcy Rodríguez a Madrid.
Y alrededor de aquella visita siguen existiendo numerosas preguntas.
Preguntas sobre las famosas maletas.
Preguntas sobre los movimientos realizados durante aquella noche.
Preguntas sobre el contenido de una operación que nunca fue aclarada de forma convincente.
A continuación llegaron otros episodios igualmente polémicos.
Entre ellos el rescate de Plus Ultra, una decisión que generó una enorme controversia política y económica.
Y también la creciente influencia de la Organización Mundial del Turismo (OMT), cuya sede se encuentra en Madrid.
Durante años he denunciado las relaciones entre determinados responsables de la OMT y el entorno de Begoña Gómez.
He denunciado igualmente las ventajas y recursos públicos que recibió la organización.
Y he señalado las conexiones que fueron apareciendo entre distintos actores políticos, empresariales e institucionales.
Por eso el nombramiento de Timoteo Zambrano no puede analizarse de forma aislada.
Hay que verlo dentro de un contexto mucho más amplio.
Un contexto donde aparecen Zapatero, Maduro, Delcy Rodríguez, la Operación Alacrán, el Delcygate, la OMT y una larga cadena de relaciones que llevan años desarrollándose lejos del foco público.
Ahora Zambrano llega a Madrid con rango diplomático.
Con inmunidad.
Con acceso directo a las instituciones españolas.
Y con capacidad para actuar oficialmente en nombre del régimen venezolano.
Por eso considero que este movimiento responde a una necesidad política evidente.
La necesidad de proteger intereses compartidos.
La necesidad de controlar daños.
Y la necesidad de garantizar que determinadas informaciones sigan sin salir a la luz.
Quizá algunos piensen que se trata únicamente de un nombramiento diplomático más.
Yo creo exactamente lo contrario.
Creo que Delcy Rodríguez no ha enviado a España un embajador.
Ha enviado a uno de sus hombres de máxima confianza.
Y eso, viendo todo lo que ha ocurrido durante los últimos años, debería preocupar a cualquiera que siga creyendo en la transparencia y en la rendición de cuentas.
Porque cuando los mismos nombres aparecen una y otra vez alrededor de los mismos escándalos, las casualidades empiezan a agotarse.
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