Todos los poderes de Moncloa contra un periodista que hace preguntas incómodas
La imagen es difícil de normalizar: un periodista joven que, según se explicó en el programa, ha tenido que moverse con protección por hacer preguntas incómodas. El caso de Vito Quiles no puede reducirse a una anécdota judicial ni a una pelea mediática más. Lo que se planteó en el programa es mucho más grave: la posibilidad de que un periodista incómodo se convierta en objetivo político, mediático y judicial por no aceptar el papel dócil que una parte del poder espera de la prensa.
Vito Quiles lo resumió con una frase especialmente dura: “Han buscado encarcelarme, mi muerte y asesinato civil y lo volverán a intentar”. Esa expresión, “asesinato civil”, fue el centro de su denuncia. Según su relato, no se trataría solo de desacreditarlo, sino de agotar su capacidad económica, aislarlo profesionalmente, convertirlo en una figura tóxica y obligarlo a dedicar su tiempo a defenderse en lugar de trabajar.
El programa situó ese caso dentro de un clima más amplio: el de una España en la que determinados periodistas, medios alternativos y voces críticas son tratados como enemigos. Se habló de etiquetas, campañas de desprestigio, presión pública y de una tendencia cada vez más visible a presentar al periodista incómodo como agitador, extremista o problema de orden público.
Quiles explicó que su situación se agravó tras sus preguntas a Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno. Según su versión, a partir de ese momento percibió un cambio en la presión que sufría. En el programa se aludió también a informaciones sobre el entorno de Moncloa, filtraciones, el juez Peinado y la retirada o devolución del pasaporte de Begoña Gómez. Todo ello se presentó como parte de un contexto institucional delicado, no como una sentencia judicial cerrada.
Otro de los episodios tratados fue el asalto al despacho de su abogado. En el programa se sostuvo que de allí se habría sustraído material relacionado con su caso. Quiles lo vinculó a una secuencia de hechos que, según él, no pueden entenderse como sucesos aislados. La prudencia obliga a mantener cada afirmación en sus términos: se trata de la denuncia formulada por el propio Quiles y del análisis planteado en el programa, no de una resolución judicial definitiva.
El fondo del asunto, sin embargo, va más allá de una persona. La pregunta es qué ocurre en una democracia cuando un periodista que incomoda al poder necesita protección para ejercer su trabajo. Se puede discrepar de sus formas, de sus preguntas o de su estilo. Lo que no puede aceptarse es que la respuesta al periodismo incómodo sea el linchamiento, la persecución o el intento de expulsarlo del espacio público.
Luis Losada introdujo un matiz relevante. Criticó que la Asociación de la Prensa no defendiera a Vito Quiles, pero también señaló que algunos episodios concretos podían perjudicar su credibilidad. Esa observación no rebaja la gravedad del problema; al contrario, lo hace más serio. Defender la libertad de prensa no exige convertir a ningún periodista en intocable. Exige que incluso cuando se discrepa de él, no se justifique que el poder vaya a por él.
La cuestión central es esa: si se acepta que un periodista incómodo pueda ser destruido civilmente, mañana el precedente servirá contra cualquier otro. Hoy puede ser Vito Quiles. Mañana puede ser cualquier reportero, comunicador o ciudadano que pregunte demasiado, que grabe donde otros callan o que no acepte las reglas no escritas de la prensa domesticada.
En el programa se defendió una idea elemental: la libertad de prensa no se protege solo cuando nos gusta quien la ejerce. Se protege precisamente cuando incomoda, cuando irrita, cuando obliga al poder a responder y cuando rompe el pacto de silencio que tantos prefieren mantener.
Por eso este caso no es únicamente el caso de Vito Quiles. Es una prueba de resistencia democrática. Si un periodista de 25 años que hace preguntas incómodas puede ser convertido en objetivo, entonces el mensaje para todos los demás es claro: calla, obedece o prepárate.
Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.
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