Sánchez, el autócrata aprendiz que instrumentaliza el pasado y la justicia para mantenerse en el poder

Pedro Sánchez caricaturizado como un autócrata, manipulando hilos de la justicia y la historia, con el Palacio de la Moncloa de fondo y billetes de dinero flotando.
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Esta España la tenemos que recuperar entre todos. Es la misma España que hoy vemos secuestrada, donde la política se mimetiza con la corrupción y la manipulación, hasta el punto de asemejarse a regímenes que creíamos lejanos.

Resulta sorprendente, y a la vez indignante, la similitud en la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez en la riada de Valencia con lo ocurrido en Venezuela durante el reciente terremoto. Allí, Delsy Rodríguez no envió a los rescatistas en las primeras horas, demorando la ayuda hasta 72 horas, 3 días, para salvar vidas. ¿El motivo? Reportes apuntan a la sospecha de preservar «caletas» (dinero y oro oculto) bajo los escombros, priorizando la evidencia de la corrupción sobre el rescate de personas.

Aquí, en España, Sánchez actuó igual en la riada de Valencia. Con la ayuda de Marlasca y Margarita Robles, obedecieron fielmente, no auxiliando a la gente de Valencia durante tres días y tres noches. Ni agua, ni luz, ni ayuda para quienes estaban con el agua al cuello. Se nos dice que esto fue por un cálculo electoral de Sánchez, a quien no le importó que la gente muriera o se ahogara. Es una terrible conclusión: que el chavismo y el sanchismo se parecen, priorizando la pasta sobre las personas.

Un autócrata en Moncloa: el secuestro de la democracia

Pedro Sánchez, al igual que Delsy Rodríguez, da la impresión de estar acabado y esperando ser sustituido, aferrándose al poder con uñas y dientes. Ambos, según las denuncias, no fueron elegidos democráticamente, sino por organizaciones oscuras, criminales, por mafias que manejan el chantaje, el soborno y la extorsión como método habitual para llegar y mantenerse en el poder.

Sánchez es un autócrata aprendiz, que no conoce los límites de una autocracia y actúa como un perfecto dictador. Hace lo que le da la gana, sin reconocer ningún control parlamentario o social. Desprecia cualquier filtro democrático y lo hace con una frialdad propia de un capo de la mafia siciliana. La realidad es que Pedro Sánchez sigue ahí, jugando con la trampa de saber que sus socios —proasesinos etarras de Bildu, separatistas golpistas catalanes de Esquerra Republicana y Junts, o los socios del Bloque Nacionalista Gallego— prefieren la corrupción de Sánchez antes que promover unas elecciones y que gobierne la derecha.

La máquina de propaganda y el dinero público

Asistimos a un despilfarro inexplicable de dinero público. Nos informan que se han gastado 15 millones de euros de dinero público en una línea de ropa con estética urbana, supuestamente para celebrar los 50 años de la España en libertad. Una iniciativa que no busca negocio, sino propaganda, y que se regalará por sorteo en redes sociales. No hay presupuestos para enfermos de ELA, ni para medicamentos, ni para atención domiciliaria, pero sí para la marca de ropa de Sánchez. Es la misma impresentable cara del presidente que se coge un mes y medio de vacaciones en una casa que pagamos todos, mientras intenta despistar con estas idioteces.

La justicia, un instrumento del poder

Las corruptelas domésticas no cesan. La Fiscalía pide la absolución tanto de Begoña Gómez como del hermano de Sánchez. Esto demuestra hasta qué extremos Sánchez está llevando la instrumentalización de la justicia. Que la Fiscalía pida la libre absolución, por lo menos, garantiza un alivio de condena. Quieren evitar que Begoña sea juzgada por un tribunal popular, donde la indignación pública es gigantesca. El ministro Bolaños, cómplice absoluto de esta trama, afirma que Begoña Gómez tiene cero riesgo de eludir la acción de la justicia. Pero, ¿alguien le ha explicado a este hombre que la sociedad española lo que quiere es que esta mujer entre en prisión? Que nos tomen por tontos es una constante de este Gobierno. La cúpula de la Guardia Civil, la mujer del presidente, su hermano, Zapatero… Parece que están todos en la misma.

La instrumentalización del pasado y la fractura de España

Este Gobierno ha demonizado el régimen del 78 que parió la Constitución y que ha dado a España el tiempo más largo de paz en toda nuestra historia. Se lo quieren cargar porque necesitan la calle ardiendo. Se intentan alimentar de aquel dolor que enfrentó a españoles, creando un caldo de cultivo para enfrentarnos a los españoles entre nosotros. ¿Quién habla del franquismo? La extrema izquierda y Pedro Sánchez, con la intención de bucear en ese dolor. Se ha llegado al punto de recordar que cinco jefes de estado de gobierno en España fueron asesinados por los republicanos y por los miembros del Partido Socialista, y ni uno solo por la derecha.

La polarización y el odio que denuncian están producidos por el propio Gobierno y por Pedro Sánchez, que se dedican a sembrar el odio, a romper familias, amistades, la patria y las instituciones. Nos privan de libertad y nos obligan a ver canales de televisión pública que son pura propaganda política 24 horas al día. Esta España la tenemos que recuperar entre todos. No lo consintamos. Es un magnífico consejo.

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