Nuna Lozano: «Sánchez es un animal herido que ahora resulta más peligroso»
La abogada de Hazte Oír Nuna Lozano lanzó durante el programa una advertencia que no debería pasar inadvertida: Pedro Sánchez se encontraría políticamente acorralado y, precisamente por eso, atravesaría su momento más peligroso.
Durante nuestra conversación planteé la pregunta que muchos ciudadanos llevan tiempo haciéndose: después de tantas investigaciones y procedimientos relacionados con dirigentes y personas próximas al PSOE, ¿cuándo llegará el turno de exigir responsabilidades al máximo responsable político?
Lozano respondió desde la prudencia jurídica. Su mensaje fue claro: «Todo a su debido tiempo». La impaciencia social puede resultar comprensible, pero una actuación precipitada podría terminar beneficiando precisamente a quienes se pretende investigar.
Una imputación debe sostenerse jurídicamente
La abogada explicó que cualquier iniciativa contra el presidente debe apoyarse en indicios suficientemente sólidos. Un paso en falso permitiría cuestionar el procedimiento, debilitar la acusación o facilitar su archivo.
Existe, además, otro obstáculo: el suplicatorio. Una eventual actuación judicial contra Pedro Sánchez podría depender de una autorización parlamentaria. Si el Congreso la rechazara, el procedimiento correría el riesgo de quedar bloqueado.
Este mecanismo, pensado originalmente como garantía institucional, puede convertirse en un arma de doble filo cuando las mayorías parlamentarias actúan como protección política. Lozano considera que España deberá abrir en el futuro un debate sobre los privilegios procesales de diputados y senadores.
Su prioridad inmediata, sin embargo, consiste en llevar correctamente los procedimientos abiertos. Primero deben reunirse pruebas, preservar las garantías y evitar errores. Después llegará el momento de revisar unas normas que permiten a los representantes políticos intervenir en decisiones que afectan a otros miembros de la propia clase política.
El BOE como instrumento de protección
Uno de los puntos más preocupantes de la entrevista fue la referencia al Boletín Oficial del Estado. Según Lozano, el poder más peligroso del PSOE no reside únicamente en las estructuras políticas o institucionales que denuncia, sino también en su capacidad para modificar las reglas.
El Gobierno puede aprobar normas que reduzcan la capacidad de actuación de las acusaciones populares. La abogada recordó las medidas planteadas para limitar su intervención en procedimientos judiciales y advirtió de que organizaciones como Hazte Oír podrían acabar excluidas de determinadas causas.
La acusación popular permite que asociaciones y ciudadanos participen en procesos especialmente relevantes para el interés público. Reducirla supondría eliminar uno de los contrapesos disponibles cuando las instituciones llamadas a actuar no lo hacen con suficiente determinación.
Lozano relacionó esta situación con otras iniciativas que, a su juicio, amenazan la libertad de prensa y el debate en las redes sociales. Bajo argumentos aparentemente protectores, como la defensa de los menores, podrían introducirse mecanismos de control capaces de retirar contenidos, sancionar opiniones o cerrar espacios críticos.
Un sistema de autoprotección
La tesis expuesta durante la entrevista es que el Gobierno estaría construyendo progresivamente un sistema de autoprotección. No se trataría de una única medida, sino de la acumulación de decisiones sobre la acusación popular, las instituciones, los medios de comunicación y las redes sociales.
Lozano también expresó su preocupación por el funcionamiento de organismos como la Abogacía del Estado, la Fiscalía General del Estado y el Tribunal Constitucional. Sus afirmaciones deben entenderse como una denuncia política y jurídica formulada durante el programa, no como hechos judicialmente acreditados en todos los casos.
La abogada sostiene que las instituciones concebidas para controlar al poder pueden perder eficacia cuando el propio poder político consigue influir decisivamente sobre ellas. En ese escenario, la sociedad civil y las organizaciones independientes adquieren una responsabilidad todavía mayor.
Los acontecimientos que habrían cambiado a Sánchez
Pregunté a Nuna Lozano si Pedro Sánchez se encontraba realmente en su peor momento. Su respuesta vinculó esa situación a dos acontecimientos mencionados durante el programa.
El primero fue la decisión judicial relativa al pasaporte de Begoña Gómez, que Lozano describió como un punto de inflexión personal para el presidente. El segundo fue la investigación judicial relacionada con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien presentó como una figura política de referencia para Sánchez.
Según su interpretación, esos acontecimientos habrían obligado al presidente a asumir que ni su entorno más próximo ni la condición de expresidente garantizan una protección indefinida frente a una investigación.
De ahí nace la metáfora central de la entrevista: Sánchez sería ahora un animal herido, acorralado y sin una salida política clara. Esa situación, lejos de debilitar inmediatamente su capacidad de actuación, podría llevarle a utilizar con mayor intensidad todos los instrumentos que todavía controla.
Firmeza frente al miedo
Lozano no planteó esta advertencia como una invitación a la resignación. Al contrario, defendió que las asociaciones, los abogados y los ciudadanos deben continuar trabajando con firmeza, respetando los procedimientos y evitando actuar desde el miedo.
La sensación de que no existe nada que hacer beneficia al poder. Si la sociedad civil renuncia antes de tiempo, desaparece uno de los pocos límites que todavía pueden funcionar.
Hazte Oír, recordó su abogada, no recibe subvenciones públicas. Su actividad depende de las aportaciones de sus socios, algo que considera esencial para conservar su independencia. No deber dinero ni favores a las administraciones permite actuar contra cualquier gobierno sin temor a perder financiación institucional.
Esa independencia no elimina los riesgos, pero ofrece una libertad que muchas organizaciones han perdido. Lozano confía en que, con el paso del tiempo, quienes han defendido el Estado de derecho puedan mirar atrás con la certeza de haber mantenido su posición en el momento más difícil.
La noticia no es únicamente que Sánchez se encuentre políticamente herido. La advertencia verdaderamente importante es que un dirigente acorralado conserva todavía un enorme poder institucional y normativo. Por eso, según Nuna Lozano, este no es el momento de retroceder, sino de actuar con prudencia jurídica, firmeza y ausencia de miedo.
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