Caletas, narcotráfico y la sombra del régimen en los puertos venezolanos
El negocio de la droga en Venezuela no es solo rentable, sino que opera con una complejidad y una impunidad que estremece. Lo que llaman «caletas» en Venezuela, o _stash houses_ en inglés, no son meros escondites; son centros de resguardo estratégicamente situados cerca de los puertos y aeropuertos más importantes del país, como el de La Guaira. Mi equipo ha podido confirmar que gran parte de estos dineros y mercancías llegan en contenedores desde Estados Unidos, a menudo ocultos de formas ingeniosas.
El sofisticado método del blanqueo y el tráfico
He tenido la oportunidad de conocer a agentes de la DEA que iniciaron investigaciones en puertos como el de Jacksonville, donde se detectaban estos contenedores con dinero oculto. La forma de operar es alarmante: adquieren equipos industriales, como tuberías de gran tamaño para la industria petrolera, y dentro de ellas, en tubos inmensos, meten cantidades colosales de dinero que luego son enviadas a Venezuela. Al llegar a los puertos, un operativo perfectamente orquestado extrae y almacena ese dinero en estas caletas, próximas a las terminales marítimas y aéreas. Estas caletas han sido protegidas por aliados del régimen que residen en esas zonas, una protección que a veces llega a implicar a un centenar de militares o policías, con el objetivo claro de salvaguardar esas enormes fortunas, producto de actividades ilegales.
El _Wall Street Journal_, un diario de referencia en Estados Unidos, ya se ha hecho eco de esta información, lo que subraya la gravedad y la extensión de esta red.
La Guaira: el terremoto y el «tesoro del narco»
La situación se torna aún más dramática al considerar el impacto de un reciente terremoto en La Guaira, que ha devastado la zona. Tras el colapso de muchos edificios, ha quedado mucho dinero entre los escombros. Esta es, según nuestras fuentes, una de las razones fundamentales por las que el régimen, particularmente Diosdado Cabello, Delsy Rodríguez y Jorge Rodríguez, ha obstaculizado las labores de rescate. Hay denuncias específicas de casas protegidas por militares y policías para evitar que se accediera a estas fortunas.
Estados Unidos, con su contingente de más de 2.000 agentes, operadores y oficiales en Venezuela, lo sabe todo. Las agencias federales de investigación han estado rastreando esta situación desde hace años. Existe una investigación documentada desde 2018 sobre un cartel dentro del «Cartel de los Soles», denominado el «Cartel de PDVESA», que utilizaba la infraestructura petrolera para traficar y procesar pasta básica de coca. Esta red ya operaba con caletas, con ubicaciones geoespaciales incluso documentadas en su momento.
La Defense Intelligence Agency (DIA), la agencia de inteligencia militar estadounidense, está constantemente recopilando información vital para futuras operaciones, a pesar de la aparente cordialidad en algunas relaciones.
Rescatistas acosados y un oro bajo los escombros
La tragedia humanitaria es innegable. Hemos recibido testimonios de rescatistas chilenos que, tras el terremoto, fueron constantemente acosados y monitoreados con drones por enviados del régimen. Uno de ellos, cuyo testimonio ha llegado al Departamento de Estado de Estados Unidos, afirma haber descubierto cantidades importantes de un «metal amarillo» que supone es oro en medio de las operaciones de remoción de escombros. Este hallazgo fue una de las razones principales por las que los rescatistas eran hostigados; el régimen no quería que se «metieran muy a fondo» donde se ocultaban estos activos ilícitos.
La orden, al parecer, fue clara: evitar que los rescatistas encontraran el «tesoro del narco». Esto implicó un retraso criminal en las labores de auxilio, con la trágica consecuencia de que muchas personas murieron por la inacción. Había señales de vida, voces pidiendo ayuda, pero la prioridad era proteger la evidencia de esas caletas. La indignación del pueblo venezolano es palpable, y las encuestas recientes, como la publicada por _Bloomberg_ junto con Atlas Intel, revelan un extraordinario rechazo contra Delsy Rodríguez y la propia Fuerza Armada por su papel en esta tragedia. Durante las primeras 72 horas, los grupos de rescate denunciaron una parálisis total, una parálisis que costó vidas humanas en aras de la impunidad de la corrupción.

