Sánchez teme que los actos de apoyo a la selección española se le vuelvan en contra
He sido testigo, una vez más, de cómo la manipulación y el miedo a la unidad se apoderan de nuestra clase política. Cuando el fútbol se convierte en un símbolo de lo que no quieren ver, la reacción no se hace esperar. En Cataluña, por ejemplo, los independentistas evitan que las grandes pantallas se coloquen en la calle para que no se vea la españolidad. Quieren mantenerla encerrada en casa, una mentira que nunca fue verdad. Pero en Sabadell, al ladito de Barcelona, sí hubo una pantalla, y la imagen que vimos es la que no quieren que se vea: decenas de miles, quizá cientos de miles de personas alegrándose con un objetivo común, la victoria de su equipo. Es la unidad nacional que Sánchez tanto teme.
La represión en Madrid: Porra contra la alegría
Pero Sánchez ha visto algo más. Cada vez que hay una concentración para celebrar la victoria del equipo español, ocurre lo impensable. Lo que pasó en los cines de Madrid, lo que se extendió en infinidad de lugares. Empezó la fiesta con un ‘Que viva España’ y acabó como acabó. Hasta llegar al centro de la capital, a la plaza de Cibeles, donde ocurrió algo que no habíamos visto nunca: que una multitud pacífica celebre con banderas de España la victoria de su equipo y el delegado del gobierno envíe a la policía para pegarles y golpearles con la porra.
Esto ocurrió por orden de Francisco Martín, íntimo amigo de Sánchez, a quien colocó en la delegación del gobierno de Madrid para machacar a Ayuso. Dio la orden de desalojar las calles para que hubiera tráfico, sin importarle que fueran 80 o 100.000 personas. La orden había que cumplirla. Esto no es casualidad. Hemos conseguido información confidencial del entorno de seguridad del Palacio de la Moncloa, y les digo que los policías están indignados de las órdenes que están recibiendo. La orden que sale de Moncloa, y que se acciona especialmente en Madrid —el lugar que más miedo les da—, es cargar contra todo tipo de manifestación, de celebración de la victoria de España en el Mundial.
¿Por qué esa orden tan absurda? ¿Sabían que podía ocurrir que ganáramos a Francia? El objetivo es limitar y sobre todo controlar las celebraciones, a la vez que ordenan incluso detenciones. No soportan en Moncloa que puedan celebrarlo sin tener ellos algo que ganar en la celebración.
El miedo de Sánchez a la unidad nacional
Les contaba al principio que Sánchez no ha estado ni en un solo partido del Mundial, ni siquiera en la final. Y eso tiene una explicación: el Mundial une a los españoles, él divide a la sociedad. El Mundial hace abrazar hasta al enemigo. Sánchez vive de la polarización constante, de resucitar a Franco, de provocar fraudes electorales, de mentir a los ciudadanos. Está aterrado, me cuentan, Pedro Sánchez, de que concretamente en Madrid esa fiesta, esa victoria en el Mundial, se torne en valentía y fuerza de la sociedad civil para acabar con él. Tiene miedo de que esta oleada, donde no hay colores políticos ni ideología, sino patriotas y una sola bandera, sea la chispa que encienda otras protestas que acaben con la presidencia de Sánchez en la Moncloa. Tiene un miedo atroz a que rojos y azules se unan para acabar con el sátrapa que ocupa el poder en España.
La burda apropiación del éxito ajeno
Por eso ha ordenado esas acciones a la delegación del gobierno. Y algo más: en Moncloa, en el día de ayer y hoy, hay carreras, hay prisa porque quieren apropiarse de la supuesta victoria en la final de España. Quieren manejar, controlar los movimientos que hay en la calle. No es la marcha por el orgullo LGTB, no es el 1 de mayo, no está UGT y Comisiones, no están los grupos que ellos pagan, subvencionan, los miles de chiringuitos con los millones que les regalan. Son gente anónima que no recibe subvención pública y que tienen la misma forma de pensar: mejorar su país, querer a su patria y alegrarse por una victoria futbolística que une a los españoles como nunca. Eso es lo que Sánchez no soporta.
Prepárense, porque de aquí al domingo intentará apropiarse de la Selección Española. Seguro que intentará acercarse a ellos, recibirles, hacerse fotos, enviar WhatsApps. Lanzará en TikTok algunos mensajes también de apoyo, como si hubiese estado desde el minuto uno a su lado, cosa que no hizo jamás. Forma parte de este plan.
Aquí alguna vez hemos comparado lo que necesitaría España en este momento. Nos lo han dicho muchos invitados. Lo hemos comparado con el 2 de mayo, en el que no había redes sociales, ni Selección Española, ni televisión, ni medios de comunicación libres como este. Pero sin embargo, el 2 de mayo el pueblo dijo basta. Se levantó y se liberó de los dictadores que le ataban. Cuidado, porque España es como su Selección de Fútbol: cada uno de forma individual no valemos mucho, no somos capaces, pero unidos somos imparables. Y es lo que está haciendo la Selección Española. Entiendo que Sánchez esté preocupado. Con esto no contaba.
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