Ceuta y Melilla como barrera de seguridad: por qué su defensa afecta a toda España
Desde este diario, lo hemos dicho una y mil veces, y hoy lo reitero con la firmeza que exige la situación: más nos vale defender el pie que tenemos en Ceuta y el que tenemos en Melilla si no queremos verles aquí en la esquina. La defensa de nuestras ciudades autónomas no es una cuestión menor, ni un capricho histórico. Es una barrera de seguridad fundamental para la integridad de toda España. Si en algún momento decidiéramos abandonarlas, al minuto siguiente les tendríamos en Algeciras y les tendríamos en Canarias. Es una realidad que algunos parecen ignorar, o peor aún, quieren hacernos ignorar.
La narrativa de que Ceuta y Melilla son “colonias” o “territorio marroquí ocupado” es una mentira flagrante, repetida hasta la saciedad por quienes tienen intereses espurios. Nos la cuentan, por ejemplo, a los propios marroquíes, que en muchos casos se lo creen. Pero la historia es tozuda y no miente. Ceuta y Melilla nunca fueron marroquíes. Existió un sultanato de Marruecos a mediados del siglo XV, sí, pero ese sultanato no gobernaba ni Ceuta ni Melilla. ¿Qué me están contando entonces?
La españolidad de Ceuta está fuera de toda duda, y la de Melilla, de igual modo, comparte una historia similar. Melilla, al igual que Ceuta, tiene orígenes fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos y visigóticos. Fue gobernada desde el Emirato de Córdoba; es decir, incluso en las épocas en las que fueron musulmanas, eran gobernadas desde Hispania. Nunca dejaron de serlo, salvo en muy pocos momentos de su historia, y nunca, insisto, nunca fueron gobernadas por Marruecos o algo similar. Y no lo serán, salvo que nosotros, por nuestra propia voluntad, decidamos abandonarlas, una decisión que tendría consecuencias catastróficas para nuestra seguridad nacional.
Es más, permítanme recordarles que la gente que entró el otro día en Ceuta no lo hizo porque querían que Ceuta fuera marroquí. No, entraron en Ceuta porque ellos querían entrar en Europa. Toda esa idea que nos están contando, de que son colonias o que la gente ha entrado protestando por una reivindicación territorial, es todo mentira, desde el principio hasta el final.
La amenaza no se limita a las ciudades norteafricanas. El colonialismo marroquí apunta también a Canarias. ¿Hay alguna historia distinta de las Islas Canarias que las una a Marruecos? Nunca jamás. En la vida, cero. Lo único es que están cerca, pero ni siquiera están cerca de Marruecos, sino de lo que hemos cedido del Sáhara español. No tienen absolutamente nada de historia común, ni en la más remota prehistoria. Los guanches no tienen nada que ver con los bereberes. Es evidente que los bereberes y los mauros son tribus de hace 3.000 años que no tienen nada que ver con el Marruecos actual. Es que, absolutamente nada.
Ante esta realidad innegable, me produce una profunda vergüenza, y sé que muchos de ustedes la comparten, la inacción de nuestras instituciones. Es un dato que me choca muchísimo y que, si se confirma, me parece fatal: el Rey Felipe VI no ha ido jamás a Ceuta ni a Melilla, ni como príncipe ni ahora como rey. Su padre, Juan Carlos I, sí lo hizo, y curiosamente, con el permiso de Rodríguez Zapatero. Estamos perdiendo una oportunidad de oro para que Su Majestad lo haga ya por primera vez. Debería ir, y debería hacer una serie de cosas que todos los monárquicos, y los menos monárquicos, estamos echando de menos en esta ocasión.
Tenemos muy poquitas instituciones que todavía sobrevivan democráticamente en España. Algunos jueces, no todos, como estamos viendo, y la monarquía. Estamos esperando. Evidentemente, los tiempos de la monarquía no son los tiempos de las noticias, pero estoy seguro de que algo sucederá más pronto que tarde, y así lo espero. Ojalá, aunque no le dé permiso Sánchez, Majestad, vaya usted, juegues por una vez, aunque le peguen la bronca. La defensa de Ceuta y Melilla no es solo una cuestión de soberanía, es una cuestión de dignidad y de seguridad nacional que nos afecta a todos los españoles.
Otras noticias destacadas del programa de hoy.
Hemos desvelado información confidencial sobre una supuesta coordinación entre Israel, EE.UU. y Marruecos para una invasión de Ceuta, con el objetivo de manipular al gobierno español. También hemos analizado el espionaje Pegasus a ministros y su posible relación con su permanencia en el gobierno, así como los nexos del ministro Luis Planas con Marruecos y la multiplicación de importaciones agrícolas marroquíes. Nos hemos sorprendido por la postura del Congreso de Estados Unidos y el embajador de Israel en la ONU, que se refieren a Ceuta y Melilla como «territorio marroquí ocupado» o «enclaves coloniales», una visión desmentida por la historia y la ONU. Además, hemos abordado la indignación por la actitud de Sánchez y Begoña Gómez durante la «invasión», la presencia de delincuentes y presos liberados por Marruecos en Ceuta, y la investigación judicial abierta por la jueza María Tardón de la Audiencia Nacional sobre los posibles delitos contra la seguridad del Estado.
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