El caso Pegasus: el espionaje al Gobierno de Sánchez y su inexplicable archivo

Manos analizando un teléfono móvil junto a un portátil en una escena editorial sobre espionaje digital
Imagen editorial alternativa para el borrador 6289.
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El espionaje a altos cargos del Gobierno español mediante el sistema Pegasus es, sin duda, uno de los episodios más oscuros y menos aclarados de nuestra reciente historia política. Lo que sabemos es que los teléfonos del presidente Pedro Sánchez y de ministros como Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, entre otros, fueron comprometidos. Del móvil de Sánchez se llegaron a sustraer 2.6 GB de memoria, una cantidad ingente de información que podría incluir grabaciones, documentos, conversaciones y acceso completo a aplicaciones como WhatsApp.

El sistema Pegasus, con su capacidad para activar micrófonos, tomar fotografías y robar cualquier tipo de documentación, representa una amenaza directa a la seguridad nacional. Sin embargo, lo más preocupante no es solo el hecho del espionaje, sino la pasividad, o incluso la falta de colaboración gubernamental, que ha llevado al archivo de la investigación en la Audiencia Nacional. El caso está desactivado totalmente, y la razón es clara: «porque al gobierno le interesa».

La excusa de Brahim Gali y la estrategia de Marruecos

Este espionaje no puede entenderse sin el contexto de la relación con Marruecos. A menudo, la prensa oficialista ha señalado la acogida de Brahim Gali, líder del Frente Polisario, en España como el detonante de la crisis con el país vecino y, por extensión, del espionaje. Sin embargo, esta versión es, en mi opinión, una simplificación interesada.

Como hemos podido constatar, la acogida de Gali fue simplemente la excusa que Marruecos necesitaba para ejecutar una estrategia de presión que ya venía de lejos. El propio ministro de Exteriores marroquí lo dejó claro en una entrevista a una radio francesa: la verdadera razón de la tensión no era Gali, sino la posición de España sobre el Sáhara Occidental. Marruecos habría encontrado cualquier otro pretexto si no hubiera sido Gali.

Esta invasión sirvió a Marruecos para testear la reacción de Ceuta, de sus autoridades y del ejército español, así como la respuesta internacional. Aunque el Parlamento Europeo condenó a Marruecos por utilizar la migración de menores como herramienta de presión, la Comisión Europea no tomó ninguna medida, sino que, de hecho, subvencionó proyectos y concedió préstamos sin intereses a Marruecos, premiando, de alguna manera, su comportamiento.

Un patrón de acoso y sumisión

Esta estrategia marroquí de acoso a España no es nueva y se manifiesta de diversas formas, algunas de las cuales pasaron casi desapercibidas para la opinión pública española. Por ejemplo, en noviembre de 2018, Marruecos cerró unilateralmente las aduanas de Ceuta y Melilla, sin avisar ni consensuar con España. Esta medida supuso un golpe devastador para la economía de ambas ciudades, ya que el 70% de su comercio depende de las zonas limítrofes marroquíes. La intención era clara: estrangular económicamente Ceuta y Melilla para forzar una cosoberanía como paso previo a su anexión.

Posteriormente, en el año 2020, el Gobierno marroquí, junto con internautas, organizó una campaña para que Google Maps cambiara la línea fronteriza de Ceuta y Melilla de continua a discontinua, un símbolo utilizado para territorios en disputa como el Sáhara Occidental o Crimea. En España, nadie reaccionó, nadie escribió a Google. Estos son solo ejemplos de cómo Marruecos va marcando su terreno, mientras España mira hacia otro lado o, peor aún, se somete.

La pregunta que surge es inquietante: ¿qué encontraron en los teléfonos de Sánchez, Robles o Marlaska para que el Gobierno español haya adoptado una postura de obediencia casi total al régimen de Marruecos? Antes del caso Pegasus, ya éramos obedientes. Nuestro gobierno y otros del Partido Popular bajaban la cabeza, y el Rey no ha pisado Ceuta y Melilla ni como príncipe ni como rey. La situación después de Pegasus es de una sumisión que raya en lo inexplicable.

Las ambiciones de la monarquía alauita

Es importante recordar que los sultanes de Marruecos siempre buscan un gran logro durante su reinado. Mohamed V consiguió la independencia de Francia; Hassan II recuperó el Sáhara Occidental; Mohamed VI obtuvo el reconocimiento de Estados Unidos al Sáhara. Para el futuro Hassan III, hijo de Mohamed VI, el «recuperar» Ceuta y Melilla sería ese gran logro.

De hecho, el rey de Marruecos ya le ha otorgado a su hijo un cargo militar y una serie de responsabilidades para preparar la transición de poder. El rey Mohamed VI, con su salud deteriorada, parece estar preparando el terreno para que su hijo afiance su poder y cumpla con este proyecto histórico de Marruecos. Este año o el próximo, podríamos ver esta transición definitiva, y con ella, una posible aceleración de las ambiciones sobre nuestras ciudades autónomas.

Es incomprensible que, ante un espionaje de esta magnitud y una estrategia de presión tan evidente, el Gobierno español haya permitido que la investigación se archive por falta de colaboración. ¿Qué hay detrás de esta opacidad? ¿Qué información comprometida pudo ser obtenida que justifique esta sumisión? Son preguntas que, lamentablemente, quedan sin respuesta, mientras la soberanía y la dignidad de España se ven comprometidas.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • La final del Mundial 2030 se celebrará en Casablanca, no en España, tras una promesa de Rubiales a Marruecos con el visto bueno de Sánchez, y con España financiando infraestructuras clave.
  • El «Plan Reconquista» o «Marruecos 2030» detalla la estrategia marroquí para anexionar territorios españoles como Ceuta, Melilla y Canarias.
  • La invasión de Ceuta en 2021 por 12.000 marroquíes fue una acción premeditada para presionar a España sobre el Sáhara Occidental, usando la acogida de Brahim Gali como excusa.
  • La ineficacia del Ministerio del Interior para cuantificar los inmigrantes ilegales en Ceuta y la falta de coordinación con Defensa, que se culpan mutuamente, presagian una nueva «invasión».
  • Un mensaje viral interpela directamente al Rey de España, cuestionando su pasividad ante la situación del país y su rol como jefe de los ejércitos, instándole a «dar la cara» o marcharse.
  • Se denuncia una supuesta ‘bravuconada organizada por el gobierno de Marruecos’ en Ceuta, prometiendo revelar ‘trampas y mentiras’ sobre el incidente.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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