Marruecos estrangula Ceuta y Melilla: El cierre unilateral de aduanas y la inacción de España
En noviembre de 2018, un hecho de enorme trascendencia para la soberanía y la economía de España pasó casi desapercibido para la opinión pública española. Por desgracia, Ceuta y Melilla solo parecen captar la atención de los grandes medios cuando se producen invasiones o incidentes espectaculares. Sin embargo, el acoso diario y el ‘bullying’ estratégico de Marruecos contra nuestras ciudades autónomas rara vez ocupan los titulares.
Fue en ese mes de 2018 cuando Marruecos tomó una decisión drástica y unilateral: cerró las aduanas de Ceuta y Melilla. Una medida adoptada sin avisar a España, sin el más mínimo consenso, y con unas consecuencias devastadoras que nuestro gobierno ha permitido sin apenas reacción.
El golpe a la economía local
Las aduanas no son meros puntos de control; son el corazón del comercio para Ceuta y Melilla. Un asfixiante 70% del comercio de estas ciudades se realiza con las zonas limítrofes marroquíes, una realidad dictada por la geografía. Al cerrar estas fronteras comerciales, Marruecos consiguió hundir económicamente a nuestras ciudades. No es una hipérbole: el comercio y el trasiego de trabajadores se vieron gravemente afectados, con repercusiones que se sienten hasta el día de hoy.
Desde aquella fecha, la situación es tan absurda como dramática: ningún ciudadano marroquí o ceutí puede salir a territorio marroquí con una simple botella de agua. No se permite comprar absolutamente nada en Ceuta y sacarlo a Marruecos. Esta prohibición ha obligado a las dos ciudades a depender, prácticamente en un 100%, de la península. Una dependencia forzada que las convierte en islas económicas, aisladas de su entorno natural inmediato.
La estrategia del estrangulamiento
Este cierre unilateral no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia calculada de Marruecos. Su objetivo es estrangular y atornillar la economía de Ceuta y Melilla, agotando la paciencia del gobierno español para, en un futuro, forzar una negociación. ¿Qué negociación? La de una supuesta cosoberanía, un paso previo y necesario en los planes marroquíes para la anexión de estos territorios españoles. Marruecos siempre ha propuesto esta soberanía compartida como su objetivo final.
La inacción del gobierno español ante este desafío es, cuanto menos, preocupante. Nuestro gobierno no reaccionó cuando Marruecos cerró las aduanas, simplemente lo dejó pasar. Esta pasividad ha envalentonado a Rabat, que ha interpretado el silencio español como una luz verde para sus siguientes movimientos.
Escalada de la presión marroquí
El cierre de las aduanas fue solo el comienzo. El siguiente paso en esta estrategia de presión se manifestó en el año 2020 con una campaña, que a primera vista podría parecer menor, pero que tenía un profundo valor simbólico para los marroquíes. El gobierno marroquí, junto con una red de internautas, orquestó una campaña para obligar a Google a cambiar la línea fronteriza que separa Ceuta y Melilla de Marruecos. Querían que la línea continua se convirtiera en una línea discontinua, el símbolo cartográfico universal de un territorio en disputa.
Curiosamente, en aquel entonces, nadie en España prestó atención. Nadie reaccionó, nadie escribió a Google. El hecho pasó. Pero para los marroquíes, fue una victoria simbólica, un paso más en su narrativa de reclamación territorial. La prensa y la opinión pública españolas, una vez más, brillaron por su ausencia.
Posteriormente, en mayo de 2021, asistimos a la invasión de Ceuta, con la entrada de 12.000 marroquíes en apenas 24 horas. La prensa, en su mayoría, atribuyó la responsabilidad o el motivo de aquella invasión a la acogida en España de Brahim Gali, el líder del Frente Polisario. Sin embargo, hay que ser claros: la acogida de Gali fue meramente la excusa que Marruecos buscó, no el verdadero motivo. La invasión ya estaba preparada y hubieran encontrado cualquier otro pretexto, como la visita de un ministro español o cualquier otra circunstancia menor. El verdadero motivo de aquella invasión era presionar y chantajear al gobierno español para que cambiara su posición sobre el Sáhara Occidental.
Es más, es crucial recordar que, al día siguiente de la invasión de Ceuta, se produjo la visita de Pedro Sánchez a la zona y, poco después, el pinchazo del sistema Pegasus a su teléfono móvil, así como a los de ministros como Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. ¿Fue la invasión una maniobra para facilitar ese espionaje? La secuencia de los hechos invita a la reflexión sobre la verdadera magnitud de la presión y el chantaje a los que Marruecos somete a España, y la preocupante sumisión con la que nuestros gobernantes responden.
Otras noticias destacadas del programa de hoy
- España pierde la final del Mundial 2030 ante Marruecos, con la final celebrándose en Casablanca y financiación española para infraestructuras marroquíes.
- Se desvela el «Plan Reconquista» o «Marruecos 2030», una estrategia marroquí para anexionar territorios españoles como Ceuta, Melilla y Canarias.
- La invasión de Ceuta en 2021 fue una acción premeditada de Marruecos para presionar a España sobre el Sáhara Occidental, usando la acogida de Brahim Gali como excusa.
- El espionaje Pegasus al gobierno español, con 2.6 GB robados del móvil de Pedro Sánchez, fue archivado por falta de colaboración gubernamental y se sugiere un vínculo con Marruecos.
- Se informa sobre la inminente abdicación de Mohamed VI por motivos de salud y la preparación de Hassan III para asumir el trono, con la «recuperación» de Ceuta y Melilla como un objetivo clave.
- Se denuncia una supuesta ‘brabuconada organizada por el gobierno de Marruecos’ en Ceuta, prometiendo revelar ‘trampas y mentiras’ sobre el incidente el próximo lunes.
Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
