Este es el preacuerdo EEUU-Cuba
Podemos afirmar, con la prudencia que exige una noticia de este calibre, que Cuba va a ser libre en muy poco tiempo. La isla pasa hambre, mueren personas por falta de medicamentos y conviene repetir una verdad que muchos han querido tapar: no es por el embargo de Estados Unidos, es por la corrupción de una élite que ha convertido el país en su caja fuerte.
Este programa ha tenido acceso a información de las negociaciones reales entre Washington y La Habana. Estados Unidos envió un emisario del presidente Trump para plantear condiciones al gobierno de Díaz-Canel, y hoy podemos contar buena parte de ese preacuerdo que, sorprendentemente, el régimen no ve con malos ojos.
No quiero vender humo: esto no es cuestión de días. Si todo va como parece, el cambio se produciría en unos once meses, a finales de 2026. Pero ya se ha empezado. Marco Rubio se ha tomado Cuba como algo personal y se está notando: disidentes cubanos de todo el mundo han sido convocados a reuniones en febrero con representantes vinculados al gobierno estadounidense.
El mensaje que dejó la caída de Maduro ha sido determinante. Aquella extracción quirúrgica en horas ha servido de aviso a La Habana: el destino puede ser la prisión de Brooklyn.
Qué incluye el plan
Según nuestras fuentes, el acuerdo contempla:
- Cambio inmediato de gobierno tras la firma.
- Una comisión de transición con cubanos y estadounidenses.
- Excarcelación masiva de presos políticos.
- Liberación completa de la economía y llegada del libre mercado.
- Fin del control del Partido Comunista sobre el Estado.
Habrá mediadores: México por Cuba y Argentina por Estados Unidos. Y un detalle clave: se permitirá al régimen aparentar dureza para consumo interno mientras acepte las condiciones.
El punto más polémico es este: los dirigentes podrían salir del país sin responsabilidad penal y conservando parte de su fortuna. Según la información que manejamos, en los próximos meses los jerarcas volarían a Moscú con el visto bueno de Washington. Putin ya está dispuesto a acogerlos, como hizo con Bashar al-Asad.
El último eje es la reconstrucción total de la isla bajo supervisión estadounidense: viviendas, fábricas, sanidad, medicamentos. En Cuba hace falta absolutamente todo.
Este es el plan. No es inmediato, pero está en marcha. Y algún gesto —como la salida de ciertos nombres del castrismo— podría verse pronto.
El papel del ejército
Zoe Valdés nos dio una clave esencial: militares en el exilio han enviado mensajes a las fuerzas armadas dentro de Cuba para que asuman un control temporal y convoquen elecciones libres. Técnicamente es posible y sería la vía más rápida.
Ojalá los plazos se acorten, porque once meses se hacen eternos tras 67 años de dictadura. La gran pregunta es quién pilotará la transición. El Washington Post apunta a Óscar Pérez Oliva, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro: perfil técnico, sin pasado sangriento, alguien que obedecería órdenes.
A los cubanos que nos ven desde Miami o desde España: sé que muchos pensaron que jamás volverían a su país en libertad. El mundo se acostumbró al castrismo, la Unión Europea lo blanqueó y el gobierno español lo financió. Ya basta.
El tiempo se ha terminado. Los dictadores empiezan a buscar salida porque el pueblo cubano quiere volver a entrar en su tierra. Les aseguro que esto avanza más rápido de lo que parece. Y aquí se lo contaremos si nos dejan.
Viva Cuba libre, viva Venezuela libre y viva España libre.
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