La lista de los 50 ciudadanos en España que serían colaboradores de la inteligencia de Marruecos
Lo que cuento aquí no es una especulación lanzada al aire. Es una información delicada, de enorme gravedad para España, y por eso conviene explicarla con toda la claridad posible y también con toda la prudencia jurídica necesaria.
Un grupo de hackers argelinos, identificado como Jabarrot o Navarot, habría publicado una documentación interna vinculada a los servicios de inteligencia de Marruecos. Según esa filtración, estaríamos hablando de unos 70.000 registros con nombres, apellidos, números de identificación y referencias bancarias relacionadas con pagos. Es decir, no una simple lista política o una colección de rumores, sino una base documental que, si se confirma, afectaría directamente a la seguridad nacional.
Lo que más nos importa en España es que dentro de esa documentación aparece un apartado específico referido a nuestro país. En ese apartado figurarían 50 nombres de personas situadas en España. Y aquí hay que ser muy precisos: no estoy diciendo que esas personas sean espías oficiales ni funcionarios del Estado marroquí. Lo que recoge esa información es que serían presuntos colaboradores de la inteligencia marroquí.
Esa diferencia es fundamental. Una cosa es un agente formal de un servicio secreto y otra una persona que, por contactos, posición social, influencia o vínculos con determinadas instituciones, pueda colaborar con una potencia extranjera. Precisamente por eso esta información exige investigación, no frivolidad.
Una lista que España no puede ignorar
Según la información que hemos recibido y contrastado, fuentes del Servicio de Inteligencia español consideran que el material tiene una alta fiabilidad. En el lenguaje utilizado en inteligencia, se nos habla de información “A1”. Si eso es así, España no puede mirar hacia otro lado.
La lista, siempre según la documentación difundida por los hackers argelinos, tendría varios niveles: responsables de inteligencia, funcionarios, agentes y colaboradores. Y es en esta última categoría donde aparecen esos 50 nombres vinculados a España.
Algunos de los perfiles mencionados en el vídeo tienen relación con la política, el periodismo, asociaciones, entidades religiosas, sindicatos o ámbitos de la sociedad civil. En varios casos, además, aparecen vínculos con Cataluña, un dato especialmente llamativo por la presencia de instituciones y asociaciones marroquíes con capacidad de influencia social.
Insisto: aparecer en una filtración no equivale a una condena. Pero si el documento es fiable, el Estado tiene la obligación de comprobarlo. Nombre por nombre. Cargo por cargo. Relación por relación.
Hamouchi, Pegasus y la presión de Marruecos
Esta información no aparece en el vacío. Llega después de años en los que Marruecos ha presionado a España de todas las formas posibles: con Ceuta, con Melilla, con el Sáhara, con la inmigración y con el espionaje mediante Pegasus.
En el centro de ese sistema vuelve a aparecer Hamouchi, jefe de la policía y de la inteligencia marroquí. Hemos hablado muchas veces de él en Castillón Confidencial. Es el hombre al que se vincula con la estructura que habría infectado con Pegasus teléfonos de dirigentes españoles, incluido el del presidente del Gobierno.
Y esa es la gran pregunta que sigue sin respuesta: ¿qué obtuvo Marruecos de esos teléfonos? ¿Qué información sensible pudo conocer? ¿Hasta qué punto esa información condicionó después decisiones políticas españolas, como el giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara?
Porque una cosa es la diplomacia y otra muy distinta la sumisión. Y demasiadas veces, en los últimos años, España ha actuado frente a Marruecos más como país condicionado que como nación soberana.
Presuntos colaboradores, no simples nombres
Durante el vídeo mostramos algunos nombres de esa lista. Algunos son conocidos. Otros pertenecen a ámbitos más discretos de la sociedad civil. También conté algo que para mí no fue cómodo: una de las personas que aparece en esa documentación es alguien a quien conozco desde hace años y a quien he entrevistado.
Le pregunté directamente si era espía, si lo había sido o si había colaborado con la inteligencia marroquí. Su respuesta fue defensiva. Aseguró que en esas listas muchas veces se incluye a personas para perjudicarlas y afirmó que él había rechazado más de una vez al servicio secreto marroquí o a algún cónsul por injerencias en asuntos internos.
Esa respuesta debe constar. Igual que debe constar la existencia de la lista. Porque nuestro deber no es condenar sin pruebas, sino investigar, preguntar y exigir explicaciones.
Si una persona está falsamente incluida en una filtración de este tipo, tiene derecho a defenderse. Pero si la información apunta a una red de influencia real, los españoles tienen derecho a saberlo.
La soberanía española está en juego
El fondo del asunto es mucho más profundo que una lista. La pregunta real es si Marruecos ha construido dentro de España una red de influencia capaz de actuar cuando Rabat lo necesita.
Marruecos tiene intereses muy claros: Ceuta, Melilla, el Sáhara, la inmigración, los acuerdos económicos, la pesca, la seguridad y su relación con la Unión Europea. Para defender esos intereses, el régimen marroquí utiliza diplomacia, presión migratoria, servicios de inteligencia, propaganda y contactos sociales.
Si además existen colaboradores en España, estamos ante un problema de Estado.
No se trata de señalar a nadie alegremente. Se trata de proteger a España. Se trata de saber si hay personas instaladas en nuestra vida política, mediática, asociativa o institucional que, llegado el momento, puedan actuar al servicio de los intereses de Marruecos.
El Gobierno debe dar explicaciones
El Gobierno español debería aclarar si conoce esta lista, si el CNI la está investigando, qué fiabilidad le atribuye y qué medidas se han tomado para proteger a España de posibles operaciones de influencia extranjera.
No basta con guardar silencio. No basta con esperar a que el tema desaparezca. No basta con decir que todo es una maniobra entre Argelia y Marruecos. Puede que la filtración nazca de esa guerra soterrada entre ambos países, pero eso no significa que su contenido sea falso.
España necesita saber la verdad. Si la lista es falsa, que se diga. Si es auténtica, que se investigue hasta el final. Y si hay colaboradores de la inteligencia marroquí actuando en nuestro país, que se tomen medidas.
Porque cuando una potencia extranjera puede presionar nuestras fronteras, espiar nuestros teléfonos, condicionar nuestra política exterior y operar dentro de nuestro territorio, ya no hablamos solo de relaciones diplomáticas. Hablamos de soberanía nacional.
Y desde Castillón Confidencial vamos a seguir investigando.
Quienes deseen ampliar la información y ver el análisis completo pueden acceder al vídeo íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.
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