«Hay grabaciones de prostitutas con ministros del PSOE que ninguna televisión se atreve a publicar»
Cuando Susana Pastor, ex presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales, afirma que “hay grabaciones de prostitutas con ministros del PSOE que ninguna televisión se atreve a publicar”, no está lanzando un rumor de bar. Está describiendo un patrón de silencio que en España conocemos demasiado bien.
No es la primera vez que ocurre. Cuando una información compromete al poder, especialmente al poder político sostenido por dinero público y publicidad institucional, el sistema mediático se repliega. Nadie quiere ser el primero. Nadie quiere perder el grifo. Nadie quiere el señalamiento.
Y así, lo que debería ser noticia desaparece antes de nacer.
Susana Pastor explicó en directo que existen grabaciones desde los meses de octubre y noviembre en las que aparecen prostitutas con altos cargos del PSOE, incluso ministros, y que ninguna televisión se ha atrevido a sacarlas a la luz, pese a que ya estarían registradas y grabadas.
La afirmación no se hace en abstracto. Llega después de otros escándalos conocidos —casos Ábalos, Tito Berni— y en un contexto en el que, según Pastor, se intenta “tapar la boca” a quienes conocen o han vivido esas situaciones.
Pastor fue clara al diferenciar lo privado de lo público:
cuando hay uso de dinero público, abuso de poder o relaciones con personas en situación de vulnerabilidad, deja de ser una cuestión íntima y pasa a ser un asunto de interés general.
Aun así, el silencio es total.
Ni televisiones públicas ni privadas.
Ni grandes cadenas ni informativos de referencia.
El miedo que explica el silencio
La razón no es técnica ni legal. Es económica y política.
Las grandes televisiones dependen de:
– Publicidad institucional
– Subvenciones públicas
– Contratos indirectos con empresas del Estado
Publicar una información de este calibre sobre miembros del PSOE supone enfrentarse al poder que paga. Y eso, en el ecosistema mediático actual, se castiga.
Por eso nadie se mueve.
Por eso nadie pregunta.
Por eso nadie investiga.
Prostitución como cortina de humo
Pastor también puso el foco en una hipocresía estructural:
la prostitución solo aparece en el debate público cuando sirve como cortina de humo o como arma política. Mientras tanto, las trabajadoras sexuales carecen de protección legal, no pueden denunciar con garantías y no se las cree, incluso cuando aportan pruebas.
El resultado es perverso:
– Los poderosos quedan protegidos
– Las mujeres quedan expuestas
– La información se entierra
La pregunta incómoda
Si esas grabaciones existen —y nadie ha salido a desmentirlo—, la pregunta no es por qué no se publican.
La pregunta es quién está evitando que se publiquen.
Porque cuando todas las televisiones callan al mismo tiempo, no estamos ante prudencia editorial.
Estamos ante manipulación mediática organizada.
Y eso, en una democracia, es mucho más grave que cualquier grabación.
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