“Que a Maduro y sus secuaces los perdone Dios. Yo quiero justicia para Venezuela”
Hay frases que resumen décadas de dolor mejor que cualquier informe político. Y la que dejó la artista y activista venezolana Azabache durante su intervención en el programa es una de ellas:
“Que a Maduro y sus secuaces los perdone Dios. Yo quiero castigo para ellos y justicia para Venezuela.”
No lo dijo desde el análisis frío. Lo dijo desde el exilio. Desde la experiencia de quien asegura llevar 27 años sin poder pisar su tierra. Desde la rabia acumulada de millones de venezolanos que huyeron de un país destruido por el chavismo.
La entrevista arrancó tras unas declaraciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea venezolana y uno de los hombres fuertes del régimen, pidiendo a los exiliados venezolanos que “superaran” el resentimiento y regresaran al país.
La respuesta de Azabache fue inmediata y demoledora.
Recordó que el régimen venezolano está acusado de violaciones de derechos humanos, ejecuciones extrajudiciales y desplazamiento forzoso de millones de personas. Y dejó claro que no piensa aceptar ningún discurso de reconciliación mientras no exista justicia.
“Ese régimen me quitó familia, país y carrera”, afirmó.
Durante la conversación también cargó duramente contra los artistas internacionales que aceptan actuar en eventos organizados por el chavismo. El detonante fue el macroconcierto impulsado en Caracas por el régimen de Maduro, con presencia de artistas internacionales y mensajes oficiales apelando a la “paz” y la “unidad”.
Azabache aseguró que a ella también le ofrecieron regresar a Venezuela para actuar.
Y rechazó hacerlo.
“No me vendo a la tiranía por nada del mundo”, explicó.
Según denunció, el chavismo utiliza conciertos, influencers y espectáculos como herramientas propagandísticas para proyectar una falsa imagen de normalidad mientras el país continúa hundido económica y socialmente.
La activista describió una Venezuela devastada:
- más del 80% de la población bajo el umbral de pobreza,
- millones de exiliados,
- niños con desnutrición,
- servicios básicos colapsados,
- y una sociedad sometida durante décadas.
Pero quizá uno de los momentos más duros de la entrevista llegó cuando habló del resentimiento.
Porque mientras Jorge Rodríguez pide a los venezolanos “superarlo”, Azabache sostiene exactamente lo contrario: que quienes siguen gobernando Venezuela son precisamente quienes viven instalados en el odio y utilizan ese resentimiento como herramienta política.
En su opinión, el chavismo no es un simple proyecto político.
Es una estructura de poder basada en el miedo, la manipulación y el control social.
También vinculó ese modelo con lo que ella denomina el “socialismo del siglo XXI”, asegurando que muchas de sus estrategias —adoctrinamiento, polarización social, manipulación cultural o degradación institucional— se están reproduciendo en otros países.
Y dejó otra reflexión especialmente contundente:
“Lo importante para el venezolano no es un concierto gratis. Lo importante es la libertad.”
Mientras desde el régimen se organizan espectáculos multimillonarios y campañas de propaganda internacional, millones de venezolanos continúan fuera de su país sin posibilidad real de regresar.
Y esa es la parte que, según Azabache, muchos prefieren no contar.
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