El Estrecho de Gibraltar, una bomba de relojería ambiental por «buques fantasma» rusos
Bienvenidos, confidenciales. Feliz verano, y gracias por estar ahí también en esta época de descanso para muchos, para entender a través de este espacio las claves de lo que no nos cuentan gobiernos ni medios de comunicación generalistas.
Hoy vamos a hablar de una amenaza latente que se cierne sobre nuestras costas, directamente relacionada con los movimientos geoestratégicos que se están produciendo en la región. El Estrecho de Gibraltar, esa vía vital de comunicación marítima, se ha transformado en un punto de tránsito de alto riesgo, una verdadera bomba de relojería ambiental.
El giro estratégico de Estados Unidos y el Estrecho
Desde hace meses, los mandos militares que me lo cuentan directamente desde la base de Rota y de Morón, confirman lo que ya hemos avanzado aquí: el socio prioritario para el control del Estrecho de Estados Unidos ya no es España, sino Marruecos, gracias a la política de Sánchez. Washington está instalando lugares estratégicos en el país vecino para proteger el Mediterráneo. A solo 300 kilómetros de Canarias, han puesto en marcha un centro de drones en Tantán para instruir a militares norteamericanos en el uso de drones como arma de guerra, el principal centro de instrucción de todo el continente africano, que debe estar operativo antes de 2030.
Pero no es el único punto. En Alcazarseguir, una antigua ciudad del protectorado español, hoy puerto marroquí situado entre Tánger y Ceuta, muy cerca del Estrecho de Gibraltar, Estados Unidos también está ampliando un puesto avanzado militar. Esto se enmarca en una estrategia que ya Donald Trump ordenó: reducir el personal en las bases de Rota y Morón para ocupar futuras bases en Marruecos, aunque se ha encontrado con la resistencia de sus propios militares, que no quieren cambiar Andalucía por Marruecos, donde han establecido una forma de vida y estrechado lazos con la población española.
La prisa de Estados Unidos por consolidar su presencia en Marruecos y, por ende, su control anglosajón del Estrecho de Gibraltar, no es casual. Mientras Washington se afana en esta reubicación estratégica, un peligro mucho más inmediato y tangible amenaza directamente nuestras costas.
La amenaza de los «buques fantasma» rusos
Desde hace meses, el puerto de Algeciras viene anunciando un aumento muy significativo de buques por la zona. Pero cuidado, no todos son buques legales. Muchos de ellos son tremendamente peligrosos, son lo que se conoce como «buques fantasma».
Estos buques no llevan el seguro obligatorio, no mantienen las medidas de seguridad obligatorias, y la mayoría transportan gas y petróleo. Su origen, en su gran mayoría, es ruso. Estos «buques fantasma» cruzan constantemente ahora el Estrecho de Gibraltar. ¿Por qué?
La razón es clara: el Estrecho de Ormuz sigue sin estar abierto. Las minas que han situado en ese estrecho lo hacen a veces innavegable para grandes buques. La alternativa para muchos petroleros y gasísticos es el Estrecho de Gibraltar. Un viaje más largo, sí, pero más seguro para ellos, sin minas, sin paradas innecesarias. Es decir, el bloqueo de Ormuz está desviando un tráfico marítimo de alto riesgo directamente a nuestra casa.
El riesgo de un nuevo Prestige en la costa española
La situación es crítica. El paso constante de estos «buques fantasma» rusos, sin las garantías mínimas de seguridad y transportando cargas tan peligrosas como el gas y el petróleo, representa un riesgo inminente para la costa mediterránea española. Podría volver a producirse un Prestige en cualquier momento.
Recordemos la catástrofe del Prestige, un buque monocasco que en 2002 vertió miles de toneladas de fuel a las costas gallegas, provocando uno de los mayores desastres ecológicos de nuestra historia. Ahora, la amenaza se cierne de nuevo, pero esta vez con un factor añadido: la falta de control y la opacidad de estos «buques fantasma» que operan al margen de la legalidad internacional.
Es por ello que es muy importante para Estados Unidos controlar el Estrecho de Gibraltar, que ya está en manos anglosajonas, no españolas. La pregunta es, ¿quién velará por la seguridad de nuestras costas ante esta amenaza creciente, cuando el control estratégico parece haberse diluido de nuestras manos?
Otras noticias destacadas del programa de hoy
- La expansión militar de EE.UU. en Marruecos con centros de drones en Tantán y puestos avanzados en Alcazarseguir consolida al país como socio prioritario, impulsando el traslado de equipos desde Rota y Morón.
- España ha desviado miles de millones en cooperación a Marruecos para infraestructuras clave, como locomotoras y desaladoras, bajo sospechas de opacidad y corrupción, en un escenario de «sometimiento» español.
- Marruecos ha adquirido helicópteros Apache de combate a EE.UU., tecnológicamente superiores a los de España, utilizando fondos que, se sugiere, provienen de la ayuda recibida.
- Se especula sobre un posible chantaje al gobierno español por el contenido de sus móviles y las «invasiones» de Marruecos, lo que explicaría la pasividad de España.
- El historiador Paco Álvarez nos ha recordado la figura de Martín de Padilla, un genio naval español olvidado que venció a los ingleses en múltiples ocasiones, incluyendo la invasión de Inglaterra, y la victoria española en el Tratado de Londres de 1604.
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