Sánchez recibe el apoyo de China para ser el nuevo director general de la OMS
Pedro Sánchez ha convertido la llegada del barco del llamado ‘antavirus’ en una operación de propaganda internacional mientras Canarias asume las consecuencias económicas y sociales de una decisión tomada, según la información que manejamos, directamente desde la OMS.
Lo ocurrido estos días no tiene nada que ver con solidaridad, ni con protección sanitaria, ni con protocolos médicos. Tiene que ver con imagen, poder y ambición política.
Durante todo el fin de semana hemos visto cómo se construía un relato perfectamente diseñado para presentar a Sánchez como el gran salvador internacional. El presidente quería aparecer en todos los informativos del mundo como el dirigente que acoge enfermos, el líder compasivo, el hombre dispuesto a asumir riesgos por la humanidad.
Pero detrás de esa escenificación hay preguntas muy graves.
La primera: ¿por qué se decidió trasladar a los supuestos afectados precisamente a España?
La segunda: ¿qué pidió Pedro Sánchez a cambio?
Según la información que hemos conocido, fue el propio director general de la Organización Mundial de la Salud quien llamó personalmente a Sánchez para pedirle que aceptara el barco procedente de Cabo Verde. Y la respuesta fue inmediata.
Pero nada de lo que ocurrió después fue casual.
El avión presidencial convertido en espectáculo político
Cuando el Gobierno decide qué aeronave enviará a recoger a los españoles del barco, no utiliza cualquier avión militar.
Desde Moncloa se ordena utilizar uno de los Airbus A310 del Ala 45 de Torrejón de Ardoz, el mismo avión que utiliza habitualmente Pedro Sánchez y también el rey de España.
La escena debía ser perfecta.
La bandera de España, el avión presidencial, las imágenes internacionales y el mensaje político: “Pedro Sánchez pone su avión al servicio de los enfermos”.
Eso era lo importante.
No la discreción.
No la protección sanitaria.
No evitar alarmismo.
Lo importante era la fotografía.
El hospital elegido tampoco fue casual
Tampoco fue casual el hospital seleccionado.
Los supuestos afectados fueron trasladados al Hospital Gómez Ulla, un centro que dispone únicamente de siete habitaciones individuales de aislamiento total con presión negativa y equipamiento UCI.
Eran catorce personas.
La solución fue cerrar toda una planta para improvisar un área de aislamiento.
Pero existe otro hospital preparado específicamente para emergencias sanitarias: el Hospital Isabel Zendal.
El Zendal dispone de decenas de camas de aislamiento, boxes especializados y capacidad inmediata para situaciones de pandemia.
Entonces, ¿por qué no fueron allí?
Porque el Zendal depende de la Comunidad de Madrid y el Gómez Ulla depende directamente del Gobierno central.
La prioridad era controlar el relato político.
Sánchez y su operación para dirigir la OMS
Todo encaja cuando se analiza el contexto internacional.
Estados Unidos abandonó la OMS y dejó un enorme vacío económico dentro de la organización. China ha aumentado de forma masiva su financiación y busca ganar peso dentro del organismo.
Y en ese escenario aparece Pedro Sánchez.
En los últimos años se ha convertido en el líder europeo que más veces ha visitado China. España recuperó además su presencia dentro del Consejo Ejecutivo de la OMS después de dos décadas fuera.
Nada parece improvisado.
Según la información expuesta durante el programa, Sánchez habría pedido apoyo para convertirse en futuro director general de la Organización Mundial de la Salud cuando se produzca la renovación prevista para 2027.
El actual director general de la OMS agradeció públicamente a Sánchez haber aceptado el barco.
Y mientras tanto, España ha aumentado su financiación a organismos vinculados a la OMS y a alianzas internacionales relacionadas con vacunas y salud global.
Canarias paga las consecuencias
Mientras Sánchez obtiene titulares internacionales, Canarias empieza a sufrir cancelaciones turísticas.
Hoteles y reservas empiezan a resentirse por el impacto mediático de la llegada del barco.
Y aquí aparece otra cuestión especialmente delicada.
¿Por qué asumir este coste precisamente en Canarias?
Muchos ciudadanos canarios perciben que las islas vuelven a convertirse en territorio sacrificable para los intereses políticos de Madrid.
Durante el programa se recogieron numerosos mensajes de ciudadanos indignados que consideran que esta crisis sanitaria está siendo utilizada como herramienta política y propagandística.
También se planteó una pregunta de enorme gravedad geopolítica:
¿Tiene relación el debilitamiento de Canarias con los movimientos estratégicos de Marruecos respecto a Ceuta, Melilla y las propias islas?
Una crisis utilizada como cortina de humo
Las sospechas no terminan ahí.
Muchos espectadores consideran que el caso del llamado “antavirus” está sirviendo además para desplazar del foco mediático los escándalos políticos y judiciales que afectan al entorno del Gobierno.
El debate se traslada ahora a un supuesto riesgo sanitario global mientras desaparecen de primera línea otras cuestiones incómodas para Moncloa.
El problema es que España ya vivió algo parecido durante la pandemia.
Y muchos ciudadanos no olvidan.
No olvidan las improvisaciones.
No olvidan los errores.
No olvidan las contradicciones.
No olvidan las consecuencias.
El objetivo: construir un líder global
La conclusión que muchos extraen de todo este episodio es clara.
Pedro Sánchez intenta construir una imagen internacional de líder global humanitario mientras deteriora su imagen dentro de España.
Quiere aparecer como el aliado internacional contra Donald Trump, el referente europeo de la OMS, el político que lidera las causas globales.
Pero el precio lo pagan otros.
Lo paga Canarias.
Lo paga el turismo.
Lo pagan los ciudadanos que observan cómo se toman decisiones sanitarias con enormes implicaciones políticas sin transparencia ni debate real.
Y sobre todo, lo paga un país cansado de sentir que cada crisis termina convertida en una campaña de imagen.
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