«Sánchez espera perder las próximas generales pero perpetuarse en el poder en 2031 con la ley de nietos»
La escritora Lucía Etxebarría lanzó una advertencia que muchos consideran exagerada, pero que cada vez más ciudadanos empiezan a contemplar con inquietud: Pedro Sánchez podría estar preparando el terreno para perpetuarse políticamente más allá de las próximas elecciones generales.
Y lo más llamativo no fue solo lo que dijo, sino cómo lo explicó.
Según Etxebarría, el actual Gobierno ya asumiría internamente la posibilidad de perder las próximas elecciones. Pero eso no significaría abandonar el poder a largo plazo. Al contrario. La estrategia sería dejar un escenario económico y social extremadamente complicado al próximo Ejecutivo mientras se consolida una nueva base electoral gracias a medidas como la ley de nietos y las regularizaciones masivas.
“Sánchez espera perder en 2027 para volver a ganar cuatro años después”, afirmó durante la entrevista.
La escritora sostiene que el objetivo sería alterar progresivamente el mapa demográfico y electoral del país para construir un nuevo bloque de votantes dependiente políticamente del sistema creado por el propio sanchismo.
En su análisis, esto formaría parte de una estrategia inspirada en modelos latinoamericanos vinculados al llamado “bolivarianismo”, donde —según denunció— las redes clientelares y la modificación del censo electoral terminan consolidando proyectos políticos durante décadas.
Etxebarría fue especialmente dura al referirse a la ley de nietos, alertando de que podría convertirse en una herramienta de “ingeniería censal”.
“Hay provincias donde unos pocos cientos de votos cambian un escaño. Ahora imagina miles de nuevos votantes distribuidos estratégicamente”, señaló.
La autora también cuestionó el sistema institucional español y aseguró que la separación de poderes está “secuestrada”. A su juicio, el deterioro democrático no se mide únicamente por el hecho de votar cada cuatro años, sino por el grado de independencia real de jueces, instituciones y organismos de control.
Durante la conversación, Etxebarría vinculó además el crecimiento del descontento social con la crisis de la vivienda, el deterioro de la sanidad pública, la inseguridad y la pérdida de confianza en las instituciones.
“El Estado del bienestar está siendo dinamitado mientras se construyen redes clientelares gigantescas”, afirmó.
La escritora denunció también la existencia de mecanismos de cancelación política y mediática contra quienes se apartan del discurso dominante. Recordó que fue apartada de numerosos espacios públicos tras criticar la ley trans y aseguró haber sufrido campañas de acoso y censura.
Pero más allá de nombres concretos, el mensaje central de su intervención fue otro: la sensación de que España estaría entrando en una dinámica política cada vez más polarizada y emocional, donde el poder deja de centrarse en gestionar un país para centrarse exclusivamente en conservar votos.
“Todo se estudia para sacar un voto más, diez mil votos más o un nuevo nicho electoral”, resumió.
Para Etxebarría, el problema ya no es únicamente ideológico, sino estructural.
Y por eso lanzó una advertencia final especialmente contundente: “Pensar que España no puede terminar como otros países porque somos europeos es una arrogancia peligrosísima”.
Recreación ilustrativa generada mediante inteligencia artificial.
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